Albert Camus: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."

domingo, 10 de diciembre de 2017

La España del siglo XVIII. Expansión y transformaciones económicas:agricultura, industria y comercio con América. Causas del despegue económico de Cataluña.


El modelo económico de la monarquía borbónica, influido por las ideas ilustradas y el mercantilismoimpulsará notablemente el comercio, la industria nacional y la agricultura. La importante recuperación demográfica del siglo (especialmente en la periferia vasca, gallega y levantina) ayudará al desarrollo de la producción nacional al aumentar la demanda.

Los esfuerzos modernizadores se centrarán en la reforma de la propiedad y explotación de la tierra, así como en colonizar tierras incultas y aumentar la , siguiendo la línea de la fisiocracia. Buen ejemplo son las reformas agrarias de Olavide o Jovellanos, que chocaron generalmente con la oposición de los grandes latifundistas, nobleza e Iglesia. Pese a ello se introdujeron en Valencia, Murcia o Cataluña sistemas de cultivo intensivo (arroz, legumbres, frutales) así como cultivos industriales (lino, cáñamo). El desarrollo de la vid propició una industria muy próspera (aguardientes para exportar) y en la zona norte se introdujeron nuevos cultivos como el maíz o la patata.

La necesidad de crear un mercado interior y las dificultades de los transportes   propiciaron un gran esfuerzo en las creación de infraestructuras que facilitaran el tranporte (canales, puentes, carreteras, puertos) así como  el fomento de la industria a través de las Reales Fábricas de Manufacturas (paños, sedas, cristal, tapices, armas, tabaco, porcelanas..) con malos resultados económicos al estar enfocadas a la corte y a los reales sitios.

En cuanto al comercio, se combinaron medidas proteccionistas para estimular la producción nacional (prohibición de importar telas de Asia), la creación de compañías comerciales (cacao,azúcar, tabaco) y finalmente la liberalización del comercio con América en 1778, acabando con el monopolio de Cádiz (tras el de Sevilla), y permitiendo el desarrollo de regiones periféricas que promovieron la industria para satisfacer la creciente demanda de los virreinatos y la sociedad criolla en América. Todos estos esfuerzos produjeron un auge extraordinario del comercio, aunque chocaron con la competencia británica y americana.

Cataluña conquistó el amplio mercado interior castellano con su sector textil, y sobre todo las indianas (tejidos de algodón estampados) hicieron lo propio en las colonias. Este comercio permitió a la burguesía catalana reunir los capitales necesarios para la revolución industrial de la centuria siguiente (ya en 1780 se introdujeron los primeros telares mecánicos). Además, era la región más dinámica y avanzada, con un campesinado menos gravado por los impuestos y rentas señoriales (censo enfitéutico) , y capaz de orientar su producción al mercado, y no al autoconsumo.

jueves, 7 de diciembre de 2017

La nueva Monarquía Borbónica. Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y alcance de las reformas

Con la llegada de una nueva dinastía, los Borbones, se implantará un modelo de Estado basado en el absolutismo monárquico de inspiración francesa, con un amplio programa de modernización económica, racionalización de la Administración pública, centralización política y unificación legal.

Con Felipe V(1700-1746) se aplicarán los llamados Decretos de Nueva Planta, que abolían los fueros, instituciones y privilegios de la antigua Corona de Aragón (Valencia, Aragón, Cataluña y Mallorca) asimilando sus leyes a las de Castilla. Solamente las provincias vascas y Navarra conservaron sus fueros y privilegios fiscales debido a su apoyo a Felipe en la guerra. Las Cortes fueron suprimidas excepto las castellanas y navarras, aunque perdieron toda su importancia y carácter reivindicativo.
La centralización administrativa se completó con la división provincial, así como con el nombramiento de capitanes generales y de funcionarios dependientes del rey, los intendentes, en cada una de ellas, manteniéndose los corregidores y las Audiencias de justicia.
Otra de las novedades será la pérdida de importancia de los Consejos (excepto el de Castilla) en favor de los Secretarios de despacho, con funciones ministeriales (Hacienda, Guerra, Marina, Justicia,Indias,Estado). Muchos de estos ministros tuvieron un extraordinario papel en las reformas políticas y económicas de los primeros borbones, destacando con Felipe V José Patiño o Campillo, y ya con Fernando VI (1746-1759) el marqués de la Ensenada  o José de Carvajal.

En América la reorganización administrativa fue profunda, ampliando el número de virreinatos con la creación del de Nueva Granada (Colombia) y el del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires y trasladando el sistema de intendencias. El mayor control de la corona sobre las colonias chocará con los criollos, que se sentirán desplazados del poder político por los funcionarios peninsulares.

Otras importantes reformas limitarán los privilegios de la Mesta o los gremios, liberalizando la circulación de mercancías y haciendo honorable el desempeño de cualquier oficio. Del mismo modo la extensión de la cultura será un referente del siglo, con la creación de Reales Academias, Sociedades Económicas y diversos centros de enseñanza superior.
Con la reforma fiscal se quiso racionalizar el sistema y aumentar las fuentes de ingresos del estado. El esfuerzo llevado a cabo con el Catastro de Ensenada chocó con las resistencias de los privilegiados a pagar impuestos, por lo que el grave problema de la deuda se mantuvo durante todo el siglo. Con Carlos III aparecerán los vales reales, títulos de deuda pública con los que se intentó hacer frente al enorme déficit provocado por la política belicista de la Monarquía (recuperación de los territorios de Utrecht y Pactos de familia, enfrentamientos con Gran Bretaña)

En definitiva el impulso reformista e ilustrado introdujo muchas novedades inspiradas en normas de la razón, fortaleció el estado y amplió las bases económicas del país, pero no pudo cambiar las bases de la sociedad, perdurando la desigualdad y la fragilidad de la estructura económica. La fastuosa vida de la corte y los Reales Sitios son un buen ejemplo de estas contradicciones.






lunes, 4 de diciembre de 2017

La Guerra de Sucesión Española y el sistema de Utrecht. Los pactos de familia


La muerte en 1700 de Carlos II, el último rey de la dinastía Habsburgo en España, y su testamento que nombra heredero a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, generará un gran conflicto civil e internacional, conocido como Guerra de Sucesión Española, entre 1701 y1714.
-Inglaterra, Austria, Países Bajos, Prusia, la llamada Alianza de la Haya, pero también Saboya y Portugal, junto con la mayoría de la Corona de Aragón apoyarán el nombramiento como rey del archiduque Carlos de Austria, temerosos unos de la unidad borbónica entre Francia y España, y otros, de perder sus fueros y privilegios.
-Francia y Castilla, manejadas por Luis XIV, ratificarán a Felipe como rey de España en 1701.

La guerra tuvo como escenarios Italia, Flandes, las colonias americanas y por supuesto la península. Tras unos años iniciales de dominio austriaco (con varias entradas del Archiduque en Madrid), las batallas de Almansa o Brihuega permitieron a los borbónicos avanzar hacia Aragón, Valencia y finalmente  conquistar Cataluña entrando en Barcelona tras el 11 de septiembre de 1714 poniendo fin a la guerra tras la rendición de  Mallorca.


Mientras tanto, la proclamación de Carlos como emperador de Austria hizo que las alianzas antiborbónicas se resquebrajaran. Inglaterra presionó para poner fin a la guerra y firmar la paz.
Los Tratados de Utrecht (1713 y Rastatt(1714):
Estos tratados representaron para España la pérdida de todas sus posesiones en Europa, quedando relegada a un papel menor en la Europa dominada hasta entonces por Francia y a partir de ahora por Gran Bretaña a nivel mundial, consolidando además a Austria.
-Austria recibió los Países Bajos, el Milanesado, Nápoles y tras un acuerdo con Saboya, Sicilia a cambio de Cerdeña.
-Inglaterra obtendrá Menorca, Gibraltar, así como los privilegios comerciales en América (Asiento de esclavos y Navío de Permiso).
-Francia y España quedarán separadas, renunciando Felipe a sus derechos a la corona francesa.

La política exterior española de las siguientes décadas se basará en recuperar por la fuerza los territorios perdidos en Utrecht y afianzar su poder en América, amenazado por Gran Bretaña.
Felipe V firmará los llamados tratados de Familia con Francia, 3 alianzas militaras entre ambas coronas borbónicas qué llevarán a España a entrar en diversos conflictos sucesorios europeos (Polonia, Austria) y contra Gran Bretaña (Guerra de los 7 años, Independencia EEUU), y que culminarán con la recuperación de Nápoles y Sicilia, Parma, Toscana y finalmente Menorca pero no Gibraltar.









miércoles, 15 de noviembre de 2017

Crisis y decadencia de la Monarquía Hispánica: el reinado de Carlos II y el problema sucesorio.


El último de los Habsburgo españoles, Carlos II (Madrid 1661-1700), era hijo de Felipe IV y Mariana de Austria. Pese a su carácter débil y enfermizo, y a su escasa capacidad mental ("El hechizado") fue proclamado rey con 4 años, ejerciendo la regencia su madre en los primeros años, confiando el gobierno en validos como el confesor de la reina, el jesuita alemán Nithard o Fernando Valenzuela ("El duende de palacio") que desprestigiaron la monarquía con sus desaciertos en política interior y exterior.

Posteriormente, y tras dos pronunciamientos apoyados por la nobleza y el pueblo, Juan José de Austria, hijo bastardo de Felipe IV (uno de los 29 documentados), ejercerá el poder apartando a la reina madre. Durante la mayoría de edad del rey, serán el duque de Medinaceli y el conde de Oropesa los que lleven las riendas de la monarquía. Ambos se enfrentarán a una situación política,social y económica muy negativas, pese a lo cual iniciarán la tendencia a dejar gobernar a personas cualificadas, y no tanto a personas de confianza del monarca(sustitución de validos por lo que podríamos llamar primeros ministros) y muchos historiadores coinciden en alabar muchas de sus medidas reformistas.

La desastrosa situación de la hacienda, así como la decadencia política heredada, marcaron un reinado que no pudo evitar una gran devaluación monetaria en 1680 y una acusada caída de la actividad económica, con frecuentes motines o sublevaciones populares como las de Sicilia, Cataluña (Revuelta de los barretines) o el motín de los gatos en Madrid . Sin embargo en las décadas finales de su reinado, y especialmente en la corona de Aragón los síntomas de recuperación fueron notables, como han demostrado investigaciones recientes.
 Las guerras contra la Francia de Luis XIV continuaron y España cedió el Franco Condado y diversas plazas de Flandes, lo que acentuó la crisis final de la dinastía.

El problema sucesorio:
Pese a que el rey contrajo matrimonio en dos ocasiones no consiguió tener descendencia con ninguno de ellos recurriéndose a todo tipo de prácticas. El problema sucesorio fue perfilando dos candidaturas al trono, los austracistas ,partidarios del archiduque de Austria, Carlos de Habsburgo, y los borbónicos, que defendían la candidatura de Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV. Poco antes de morir, Carlos dejó como heredero en su testamento al francés, esperando que supiera conservar mejor el patrimonio territorial de la monarquía hispánica- Sin embargo no podrá evitar que a su muerte, en 1700, se inicie un gran conflicto europeo, conocido como la Guerra de Sucesión, que acabará desmembrando el Imperio, cediendo todos los territorios europeos por el tratado de Utrecht en 1713.



martes, 14 de noviembre de 2017

Principales factores de la crisis demográfica y económica del siglo XVII y sus consecuencias.

El caballero de la mano en el pecho, El Greco.

Durante el siglo XVII, España sufrió una profunda crisis económica, social y demográfica. Se trata de una crisis que fue generalizada en Europa (a nivel climático, guerras civiles e internacionales, desórdenes sociales y religiosos), pero que tuvo mucho más incidencia en Castilla por sus peculiaridades y carencias, y menor en los reinos periféricos (que comenzaron a salir de ella a finales de siglo).

Los factores principales que explican la crisis económica son los siguientes:
-La política exterior de los Austrias, principal destino de los impuestos e ingresos ordinarios (metales americanos). Las crecientes necesidades ante la situación de guerra permanente, llevó a recurrir a medidas extraordinarias como la devaluación de la moneda (el vellón) o el aumento de la presión fiscal .
-Descenso de la producción agrícola, con ciclos de malas cosechas y hambrunas, todo ello en el contexto de la pequeña edad del hielo.
-Crisis del comercio y la artesanía. El descenso de la población originó una fuerte caída de la demanda, con un escaso mercado interior. Además, los prejuicios sociales hacia el trabajo perjudicaron el desarrollo económico, lo que unido al atraso tecnológico y a la presión fiscal hicieron imprescindible la importación, dejando el comercio en manos de extranjeros, algo especialmente relevante en América.
La escasa burguesía española buscaba ennoblecerse rápidamente para no pagar impuestos y convertirse en rentistas. ("La traición de la burguesía" según Fernand Braudel). **

La crisis demográfica, íntimamente vinculada a la económica, se manifestó a través de un gran estancamiento de la población durante el siglo, especialmente intenso en la meseta. Las causas principales fueron las siguientes:
-Las frecuentes epidemias y pestes, que atacaron con mayor virulencia a una población malnutrida por las malas cosechas y en una época de guerras constantes. Especialmente graves fueron las de 1598-1602, 1647-1652 o las de 1676 a 1685.
-La expulsión de los moriscos, desde 1609, provocó una fuerte caída de la población en Aragón y Levante. Se estima en unas 300.000 personas las afectadas.
-Las migraciones a América, aunque cuantitativamente no fueron tan importantes, si que se trataba de población joven, y unido a los demás factores, afectó especialmente a Andalucía y Castilla.
Joven mendigo, por Murillo.
*La crisis política, económica y demográfico contrastará, en marcado claroscuro, con el esplendor artístico y cultural conocido como Siglo de Oro, que arranca del siglo XVI y que culminará con el estilo barroco propio de la contrarreforma, y cuyos principales exponentes serán Cervantes, Velázquez, Góngora, Quevedo, Lope de Vega, Calderón, Tirso de Molina, Murillo o Ribera.

**Muchos de estos problemas fueron advertidos por los arbitristas, una corriente de pensamiento político y  económico mercantilista  que se desarrolló en la monarquía hispánica a finales del siglo XVI y XVII y que proponía a los reyes soluciones a los principales problemas sociales y económicas (destacará Azpilicueta, Sancho de Moncada, Luís Ortíz, Navarrete o Tomás de Mercado).
Los borrachos, de Velázquez.


lunes, 13 de noviembre de 2017

La guerra de los Treinta Años y la pérdida de la hegemonía española en Europa.

Batalla de Nördlilngen,1634
La Guerra de los treinta años (1618-48) fue un gran conflicto internacional que afectó principalmente al imperio alemán y a los Habsburgo en su origen, pero que con el paso de los años implicó a todas las grandes potencias europeas, especialmente a Francia y a la España de Olivares y el rey Felipe IV (1621-1665), en pugna por la hegemonía en el continente.
La defenestración de Praga

Los motivos religiosos (el conflicto generado tras la reforma protestante pervivía en una Alemania dividida) fueron fundamentales en su inicio en Bohemia (defenestración de Praga) sumados a los deseos de mayor autonomía de los distintos territorios que formaban el Sacro Imperio Romano Germánico. Fue una guerra en la que se generalizaron los mercenarios y en la que la extrema violencia produjo devastaciones en los campos, hambrunas y epidemias, sumiendo a Alemania en una época oscura y difícil durante mucho tiempo.
Felipe IV acudió en ayuda de los Habsburgo austriacos  por razones familiares, de prestigio y estratégicas (seguridad para el camino español que llevaba soldados de Italia a  Flandes), siendo su participación inestimable en grandes victorias imperiales como Montaña Blanca o Nördlingen.
La guerra contó con la intervención danesa y sueca en apoyo protestante, y finalmente, en 1635 la católica Francia, que vio la oportunidad de sacudirse el dominio Habsburgo que rodeaba su territorio. En este contexto se inscribe la derrota de los tercios españoles en Rocroi (1643), considerado un punto de inflexión en la supremacía hispana en Europa.

Rocroi, 1643, el último tercio, obra de Ferrer Dalmau.
La internacionalización del conflicto perjudicó a una España arruinada económicamente, exhausta por las continuas guerras europeas e internas (recordemos la interminable guerra de Flandes y las rebeliones de Cataluña y Portugal en el contexto de la crisis de 1640)
La paz de Westfalia 1648 supuso la confirmación de la pérdida de la hegemonía española en Europa. En Alemania se restauró la libertad religiosa y se limitó el poder imperial, dejando un país dividido y destrozado por la crueldad de la guerra. España perdía definitivamente las provincias unidas (Holanda) tras 80 años de guerra.
La guerra franco-española continuará durante una década, con algunas de las últimas victorias españolas como Valenciennes. Tras la derrota de Las Dunas y la invasión francesa de Cataluña, Felipe IV se vio obligado a firmar la Paz de los Pirineos en 1659, que fijaría la frontera pirenaica entre ambos países, cediendo España el Artois, Rosellón y la Cerdaña. La Francia de Luis XIV se convertiría en la nueva potencia hegemónica. Además se pactó la boda de la infanta María Teresa con el rey francés, lo que propiciará la llegada de los Borbones a España en 1700.

La Paz de los Pirineos, Felipe IV y Luis XIV


domingo, 12 de noviembre de 2017

Los Austrias del siglo XVII: el gobierno de validos. La crisis de 1640.

Conde-duque de Olivares, por Velázquez.

Los Austrias del siglo XVII, conocidos como menores en comparación a sus antecesores Carlos I y Felipe II, y poco interesados en las tareas de gobierno, facilitaron el auge de la figura del valido, privado o favorito, un ministro que ejerce el poder absoluto por delegación real, siempre y cuando cuente con la plena confianza del monarca. El fenómeno no es exclusivamente español, ya que figuras como Richelieu en la Francia borbónica o Buckingham en la Inglaterra de los Estuardo, son equiparables.
El duque de Lerma, por Rubens.

Durante el reinado de Felipe III (1598-1621), el valido fue el Duque de Lerma, el cual llevó a cabo una escandalosa política económica (nepotismo, traslado de la corte a Valladolid, venta de cargos públicos) que unida a la situación de la hacienda estatal llevó a la Monarquía Hispánica a firmar paces con Inglaterra (1604) o con los rebeldes holandeses (1609, tregua de los 12 años).
 En su reinado, el principal acontecimiento interno fue la expulsión de los moriscos en 1609, motivada por su supuesto apoyo a los turcos y a la piratería berberisca. Con su expulsión, las huertas levantinas y aragonesas, así como muchos oficios castellanos quedaron abandonados, lo que agravó aún más la crisis económica secular.
Embarque de los moriscos expulsados en Valencia.

El largo reinado de Felipe IV (1621-1665) estuvo marcado por la figura de su valido, el todopoderoso durante dos décadas conde-duque de Olivares, quien desde su cargo impulsó una política de recuperación del prestigio internacional de la monarquía, lo que le llevó a participar en numerosas guerras como la de los 30 años en Alemania, la guerra con Francia desde 1635 o la reanudación de la guerra en Flandes. En este contexto bélico destacó su fallido proyecto de la Unión de Armas, en 1626, por el que pretendía que todos los reinos de la Corona ayudasen al esfuerzo militar castellano mediante la entrega de dinero o soldados. La propuesta centralizadora chocó con los fueros y privilegios de los distintos reinos y generó sublevaciones en Vizcaya, Andalucía , Nápoles o Sicilia, pero sin duda las más graves fueron las que se produjeron en la crisis de 1640:
-La rebelión de Cataluña: Los incidentes provocados por las tropas españolas en Cataluña (desde donde luchaban contra Francia) desataron el Corpus de Sangre (7 de junio) en el cual los segadores entraron en la ciudad y se sublevaron, asesinando al virrey Santa Coloma. Tras el ofrecimiento de la Generalidad de vincularse a Francia y la larga guerra que se declaró, Cataluña juró fidelidad a Felipe IV en 1652, comprometiéndose el rey a respetar sus fueros y privilegios.
El "Corpus de Sangre", la rebelión de los segadores.

-La independencia de Portugal:  Aprovechando los sucesos en Cataluña, Portugal, que aspiraba a independizarse de la Corona española al ver peligrar su imperio colonial por la enemistad de Holanda e Inglaterra, proclamó como rey a Juan IV de Braganza.  El apoyo europeo, la situación catalana y los múltiples frentes en los que se encontraba inmerso la Monarquía Hispánica llevaron a reconocer, años después, la independencia contra la que poco pudo hacer la Corona. Solamente Ceuta quedaría vinculada a España desde entonces
Juan IV de Braganza, rey de Portugal.

La situación de guerra total y colapso llevó a Felipe IV a prescindir de su valido en 1643, siendo sustituido por Luis de Haro.
-En el reinado de Carlos II (1665-1700) la minoría de edad del rey obligó a la regente, la reina Mariana de Austria, a confiar en validos como el padre Nithard o Valenzuela. Más adelante fue el hermanastro del rey Juan José de Austria el que llevó las riendas del poder dada la mala salud del rey y su escasa preparación .Finalmente el duque de Medinaceli o el conde de Oropesa, dirigirán la política, aunque se les debe considerar más bien primeros ministros que validos.
Juan José de Austria.

Visitantes

clocks for websitecontadores web