Albert Camus: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."

domingo, 11 de febrero de 2018

La Restauración Borbónica (1874-1902): Los nacionalismos catalán y vasco y el regionalismo gallego. El movimiento obrero y campesino

La Restauración dejó fuera del sistema a la mayor parte de los grupos sociales y políticos del país. La Monarquía Alfonsina acabó con las aspiraciones carlistas y republicanas, ante una población ajena a los intereses de la política liberal burguesa.
El centralismo propio del estado liberal, acrecentado en el sistema canovista de 1876, tuvo como consecuencia la aparición de partidos  y movimientos nacionalistas y regionalistas. La explotación laboral en la industria y la agricultura propició la organización y ascenso del movimiento obrero. La oposición al sistema tomaba cuerpo y sería decisiva en la crisis del estado liberal en el primer tercio del siglo XX.


El nacionalismo fue una ideología de gran recorrido en el siglo XIX, vinculada al romanticismo, (primavera de los pueblos) y a este fenómeno no fue ajeno España, país de gran riqueza cultural y  lingüística y con una articulación nacional escasa.  
Las causas que propiciaron su desarrollo fueron varias. La uniformización  y el centralismo que propiciaba el liberalismo chocó con las arraigadas culturas existentes en España, y primero como movimientos de  defensa de la lengua y la cultura,  y más adelante como asociaciones y partidos que aspiraban a un mayor autonomía, surgirá el nacionalismo. Gran importancia tendrá en este sentido el proceso industrializador y la revolución liberal, que chocaba con las estructuras tradicionales y generó grandes problemas a lo largo del siglo como pudimos comprobar durante las guerras carlistas en lo concerniente a los fueros. La escasa cohesión territorial española, los vicios del sistema de la restauración, y el apoyo de las burguesías regionales, junto con el efecto del desastre del 98 y la sensación de pesimismo por el futuro del país hicieron el resto.
 
El movimiento más importante fue el catalanismo, surgido como fenómeno cultural (La Renaixença) y económico, resumido en arancel y poesía. Cataluña deseaba un arancel que protegiera su industria.
En el plano político, destaca Valentí Almirall, que fundó el Centre Català (1882) y promovió la entrega a Alfonso XII del Memorial de Greuges (Agravios) que defendía el proteccionismo industrial y el derecho particular de Cataluña. Su programa chocó con otros intereses y por eso fracasó. En 1891 se crea la Unió Catalana, quien estableció el primer programa del catalanismo, las Bases de Manresa (1892) que representan un programa político de claro contenido conservador. El catalanismo político derivaba hacia un nacionalismo basado en los principios de orden, tradición, religión y propiedad.

La exposición universal en Barcelona de 1888 demostró el dinamismo de Cataluña, que vio florecer en esta época a grandes escritores y arquitectos, destacando Antonio Gaudí. A finales de siglo XIX la burguesía pasó a defender el catalanismo moderado, debido a la crisis del sistema político y la oposición a la reforma fiscal de 1899. Fruto de ello fue la creación de la Lliga Regionalista que triunfó en las elecciones de 1901, haciendo que los partidos dinásticos perdieran peso. Sus líderes fueron Prat de la Riba y Francesc Cambó y tenían un programa conservador e incluso elitista.

El nacionalismo vasco adquirió tintes políticos en 1895, con la creación del PNV por Sabino Arana Goiri. A diferencia del catalanismo y de los otros regionalismos, el nacionalismo de Arana se caracterizó por su radical exclusivismo racista, antiliberal y antiespañolistas.  El desarrollo de los nacionalismos estuvo vinculado a los cambios políticos y económicos experimentados en el País Vasco: la abolición de los fueros vascos en 1876 significó el fin de las instituciones particulares y provocó una reacción en su defensa. Debido a la industrialización, se formó una poderosa burguesía industrial y financiera y vinculada al sistema canovista, al tiempo que la llegada de inmigrantes favoreció en asentamiento del socialismo. Los primeros éxitos electorales del PNV se obtuvieron en 1898 y 1899 en el ámbito local, coincidiendo con la suavización ideológica tras la entrada del fuerista Ramón de la Sota.

El regionalismo gallego de los ochenta se desarrolla a partir del renacimiento cultural de la segunda mitad del S. XIX y estuvo apoyado por los propietarios agrarios y los comerciantes. Tuvo dos grandes corrientes, una tendencia tradicionalista, de Alfredo Brañas, de raíces carlistas, antiliberal y ruralista; otra tendencia liberal-democrática de Manuel Martínez Murguía, con base urbana y crítica al centralismo político y el atraso de Galicia. Las divisiones internas y la escasa base social limitaron la capacidad del galleguismo.

Aunque la mayoría de la población española seguía siendo campesina el principal cambio social del siglo XIX fue la aparición de la clase obrera industrial. El incipiente desarrollo de la industria hizo afluir a las ciudades a miles de trabajadores agrícolas en paro. El resultado fue el crecimiento de los barrios obreros, carentes de las condiciones higiénicas adecuadas y formados por barracas y chabolas construidas precipitadamente. El trabajo en las fábricas implicaba jornadas de 12 a 14 horas con salarios bajos, paro y explotación infantil. El analfabetismo igual que en el campo era general.
Los primeros intentos de asociación obrera fueron las “sociedades de ayuda mutua”, al principio sólo querían defender sus salarios. Pero fueron prohibidas en 1844. En 1855 estalló en Barcelona una huelga general en defensa del derecho de asociación, y se dieron episodios de ludismo  en Alcoy o Barcelona (conflicto de las selfactinas) .
Se intentó llevar el conflicto al congreso por parte de los obreros, pero la las leyes aprobadas por las Cortes eran decepcionantes y defendían los intereses patronales. Los obreros comprendieron que los liberales, incluidos los progresistas, no iban a defender su causa por lo que se alinearon con los partidos demócratas y republicanos. A partir de 1863 los obreros comenzaron a movilizarse de nuevo, pero ahora abiertamente politizados.
 La revolución de 1868  y las libertades que aportó la constitución de 1869 despertaron las esperanzas obreras y campesinas que creyeron que con ella comenzaría el proceso de reformas sociales que esperaban. Es en este contexto cuando se funda la sección española de la Internacional Obrera (AIT) con preponderancia de los anarquistas. La llegada de la Restauración provocó la disolución de la misma y la clandestinidad para el movimiento obrero.
 A partir de la promulgación de Ley de Asociaciones de 1887 por el gobierno Sagasta los partidos obreros se organizan legalmente. El movimiento obrero internacional estaba escindido en dos grandes corrientes ideológicas, los socialistas marxistas y los anarquistas de Bakunin.
- En España, Paul Lafargue (1871) yerno de Karl Marx, intenta propagar la ideología marxista en nuestro país. El partido socialista más importante será el PSOE, fundado en 1879 por Pablo Iglesias, que defendía el fin de la sociedad capitalista mediante la revolución obrera para establecer una dictadura del proletariado. Sin embargo poco a poco el PSOE evolucionó hacia posiciones reformistas (socialdemocracia) presentando candidatos en las elecciones. En 1888 P. Iglesias fundó el sindicato UGT, que centró su luchar en la mejora de las condiciones de trabajo (salario mínimo, jornada de 8 h., descanso dominical, prohibición del trabajo infantil). Su mayor implantación se daba en Madrid,Asturias y en el País Vasco. 
 -El anarquismo tuvo una extraordinaria importancia en España. Fanelli , enviado por Bakunin, llegó a España en 1868 y su ideología se implantó sobre todo en  Cataluña, País Vasco,Madrid (áreas industriales) siendo del mismo modo importante entre los jornaleros andaluces. Destacará la figura de Anselmo Lorenzo como uno de los principales impulsores del movimiento en España. Los anarquistas carecían de una única doctrina, pero tenían en común el rechazo de toda forma de organización estatal.
 En España vamos a encontrar dos corrientes: en Andalucía el anarquismo de Bakunin, que propugnaban la formación de comunidades autogestionadas, sin propiedad privada y en Cataluña el anarcosindicalismo que quería mantener los sindicatos como forma de organización social.  En los años 80 destacó la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE), aunque falsas acusaciones de vínculos con la famosa organización secreta "la mano negra" acabaron con ella. Tras esto, las acciones individuales de terrorismo protagonizaron el fin de siglo, con la llamada "propaganda por el acto" (bomba del liceo, asesinato de Cánovas, atentado contra Martínez Campos o Alfonso XIII).
Finalmente, en 1911,ya durante el reinado de Alfonso XIII se fundaba la CNT,el más importante sindicato anarquista de Europa, que llegaría a tener cientos de miles de afiliados, obteniendo grandes victorias como las 8 horas de trabajo tras la huelga de la canadiense, en 1919.

viernes, 9 de febrero de 2018

La Restauración Borbónica (1874-1902): Cánovas del Castillo y el turno de partidos. La Constitución de 1876.

 En 1874 la I República se había convertido en un régimen militar tras el golpe de Pavía, y el general Serrano, su presidente. La inestabilidad política era crítica, dada la continuación de la Guerra de Cuba, el  tercer conflicto carlista y la clausura de las Cortes. En este momento, el político conservador Antonio Cánovas del Castillo, considerado el arquitecto de la Restauración, conseguía recopilar apoyos para que Don Alfonso de Borbón, hijo de Isabel II, reinara en España. El 1 de diciembre, mediante el Manifiesto de Sandhurst, el futuro Alfonso XII expresaba su deseo de restaurar el régimen monárquico en España bajo los principios liberales, libertad, propiedad e igualdad,la centralización política y el catolicismo.
 
El sistema político canovista:
El reinado de AlfonsoXII (1874-1885) se inició, pese a todo, y siguiendo la tradición del siglo, con el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto (diciembre de 1874) ante el que el gobierno de Serrano no opuso resistencia alguna.


 Bajo la tutela de Cánovas, el nuevo régimen se propuso conseguir la estabilidad política tras el sexenio. Se terminó en 1876 con la guerra carlista suprimiendo los fueros vascos y poco después se firmó la Paz de Zanjón con los cubanos (1878) por la cual se comprometía a la concesión de la autonomía y la abolición de la esclavitud.
 
El sistema canovista se forjó a imitación del parlamentarismo inglés. Mediante el turno de partidos, dos partidos políticos se turnan pacíficamente en el poder aceptando unos puntos en común y desterrando la práctica del pronunciamiento. Ambos partidos representaban los intereses de la burguesía, y no diferían en demasiado. republicanos, socialistas y nacionalistas conformarían la oposición al sistema.
 
Cánovas del Castillo formará con moderados y unionistas el partido Conservador, el principal partido del turno, apoyado por la alta burguesía urbana, la oligarquía agraria,así como por el clero. Defendían la limitación del sufragio, la restricción de libertades y derechos y el entendimiento con la Iglesia.
Práxedes Mateo Sagasta, aglutinó a liberales progresistas y demócratas del sexenio en un nuevo partido, el Liberal Fusionista, que aceptaba el régimen político de la restauración y sería apoyado por las clases medias. Defendían la soberanía nacional, el sufragio universal, las libertades de asociación y reunión, y tenían mayor tendencia al librecambio, con elementos anticlericales en su base social.
 Ambos partidos protagonizaron la nueva monarquía parlamentaria nacida del 76 y ostentaron el poder de manera alterna y pacífica. Se cumplían así los 4 pilares del sistema propugnado por Cánovas, Rey, Cortes, Constitución y Turno de partidos.
 
  El instrumento para hacer efectivo el turno de partidos fue el fraude electoral, extendiéndose el conocido como pucherazo, vinculado con el caciquismo. Los resultados se decidían de antemano mediante el sistema del encasillado. Así bajo una apariencia democrática se garantizaba la estabilidad política, a cambio, se institucionalizaba un sistema oligárquico que no representaba la voluntad popular en un país mayoritariamente analfabeto.
 El sistema Canovista, se concretó en la Constitución de 1876, la más duradera de la historia de España, vigente hasta 1923. Tras la proclamación de Alfonso XII, las Cortes Constituyentes redactaron la Constitución, caracterizada por la soberanía compartida entre el rey y las Cortes, ejecutivo nombrado por el rey, el bicameralismo (Senado no electivo, designación real) el creciente centralismo,poco concreta declaración de derechos individuales (ampliados posteriormente por gobiernos liberales) y confesionalidad católica del Estado, permitiendo culto privado a las demás religiones.  Se recogían por tanto las líneas maestras del pensamiento político conservador, con gran preponderancia del poder real y manteniendo los privilegios de la Iglesia Católica. 
 
 
El turno de partidos fue puesto a prueba en 1885, con la prematura muerte del rey, iniciándose así,
la regencia de María Cristina de Habsburgo(1885-1902) durante la minoría de edad del futuro Alfonso XIII. Canovas y Sagasta, en un momento crítico por el avance republicano y el sempiterno pretendiente carlista, firmaron ese mismo año el Pacto del Pardo, mediante el cual se comprometían a asegurar el sistema respetando las medidas legislativas aprobadas por el otro partido.
 Sagasta fue nombrado presidente a la muerte del rey, y durante cinco años se llevó a cabo una importantísima legislación reformista, libertad de cátedra, prensa, asociación y finalmente el definitivo sufragio universal masculino en 1890. Cánovas y los conservadores le sucedieron en el poder sin alteraciones, garantizando  la continuidad del régimen durante la regencia. El asesinato de Cánovas en el 97 y el Desastre del 98 supondrían el fin del período de estabilidad del sistema liberal de la restauración, iniciándose en 1902 el reinado de Alfonso XIII.
 

jueves, 25 de enero de 2018

El Sexenio Democrático (1868-1874): la Constitución de 1869. Evolución política : gobierno provisional. Reinado de Amadeo I y la I República

 
El régimen de Isabel II colapsó en 1868 debido la crisis política y económica, al desprestigio que generaba la vida de la reina y su camarilla, así como por la muerte de los principales líderes del período, Narváez y O´Donnell. Desde que la oposición demócrata y progresista, liderada por Prim, firmara el Pacto de Ostende en 1866, la suerte de la reina estaba decidida. Sucesos como la noche de San Daniel (matanza de estudiantes) o la sublevación del Cuartel de San Gil y su represión, vincularon la futura revolución  no ya con un cambio de políticas o de gobiernos sino con el destronamiento de los borbones.
 La Gloriosa Revolución de Septiembre de 1868 comenzó con la sublevación de la Armada en Cádiz, al mando del almirante Topete, apoyado por los generales Prim y Serrano, y continuando con levantamientos populares y con el Manifiesto de "Viva España con honra". La derrota isabelina en Alcolea del Pinar a manos de Serrano condujo a la reina al exilio en Francia.
Comenzaba un convulso y precipitado período de la historia de España que fue una auténtica revolución popular por momentos y que supuso la primera experiencia democrática.
 
Gobierno provisional, la Constitución de 1869 y la búsqueda de rey (1868-70)
La Junta Revolucionaria de Madrid entregó el poder a un gobierno provisional, presidido por Serrano, que convocó Cortes Constituyentes. Las elecciones las ganó la coalición gobernante de progresistas, unionistas y demócratas, aunque con presencia de unos republicanos en ascenso y el partido carlista.  La Constitución de 1869 fue la primera de la Historia de España que estableció un régimen democrático, caracterizado por la soberanía nacional, la aconfesionalidad del Estado, amplios derechos individuales, destacando el sufragio universal masculino, la libre asociación,imprenta y la libertad de enseñanza. España era una monarquía parlamentaria con un rey moderador y limitado en su poder aunque con capacidad de veto y de disolver las Cortes.
Prim era el jefe de gobierno y el encargado de buscar un candidato al trono español. Tras muchos candidatos, intrigas y resistencias se eligió al hijo del rey de Italia, Amadeo de Saboya

 
El reinado de Amadeo de Saboya (1870-1873)
El asesinato de Prim, principal valedor de Amadeo poco antes de llegar a España no presagiaba un plácido reinado. Amadeo acató fielmente la Constitución en su corto mandato,pero tuvo enfrente multitud de problemas y una gran oposición de republicanos, alfonsinos,además de las divisiones en el partido progresista (radicales y constitucionalistas), y sobre todo un nuevo levantamiento carlista en 1872 (Carlos VII protagonizó la considerada Tercera Guerra Carlista, centrada en el País Vasco, Navarra y Cataluña).
 Además,desde 1868 en Cuba, tras el "Grito de Yara", se iniciaba la guerra de los 10 años, la primera de las que terminaría con la independencia de la isla en 1898.
En esta coyuntura, ante la falta de apoyos políticos y la frialdad de las clases dirigentes y populares debido a su carácter de extranjero, Amadeo decide abdicar en febrero de 1873.
 
 
 
La Primera República española (1873-1874)
El vacío de poder fue resuelto de manera improvisada y de dudosa legalidad y así, las dos cámaras proclamaban la I República española el 11 de febrero de 1873. En menos de un año se sucedieron 4 presidentes de la República (Figueras, Pi  y Margall, Salmerón y Castelar) en un clima de inestabilidad política,social y enfrentamientos armados (Cuba, Carlismo, cantonalismo). La división entre republicanos unitarios, los federales y los intransigentes, así como la oposición de alfonsinos, progresistas y carlistas dificultó enormemente la labor de los sucesivos gobiernos, pese a lo cual se llevó a cabo un proyecto de Constitución republicana en 1873.
 Sin embargo, la República se enfrentaría a su desafío más fuerte con el cantonalismo , un movimiento político y social vinculado al anarquismo, que aspiraba a crear una federación de ciudades(Cantones) independientes asociados libremente, con reivindicaciones y prácticas del incipiente movimiento obrero (reparto de tierras, mejoras laborales). Se unían a estas ideas la creciente oposición de las clases populares a las quintas o a los impuestos de consumos.
 
El levantamiento cantonal tuvo gran importancia en el levante español, especialmente en Cartagena o Alcoy, y fue reprimido duramente por el gobierno republicano. Sin embargo la repercusión política de este movimiento social fue enorme y escoró a la burguesía hacia posturas cada vez más conservadoras.
 
En este clima, en enero de 1874, el general Pavía da un golpe de estado entrando en las Cortes y disolviéndolas. Se nombró jefe de gobierno al general Serrano, quien ejerció el poder en una suerte de dictadura militar de apariencia republicana. Las clases dominantes ansiaban restaurar el orden, y así, el hijo de Isabel II, Alfonso, fue presentado como un candidato liberal, joven y conciliador por parte de Cánovas del Castillo, su principal defensor. Para demostrarlo, el Manifiesto de Sandhurst era buena muestra de sus deseos. A pesar de ello, fue un nuevo pronunciamiento militar , en este caso del general Martínez Campos en Sagunto (diciembre de 1874) el que restauraba de nuevo a los borbones en el poder, en la persona de Alfonso XII.  Concluía así el sexenio democrático.

La mayor parte de las imágenes que acompañan esta entrada son obra de una revista satírica republicana y anticarlista,, editada en Barcelona,  que se publicó durante el sexenio,llamada "La Flaca", al amparo de la estrenada libertad de prensa. A pesar de ello, tuvo muchos problemas para publicarse y diversos cambios de nombre y suspensiones por parte del gobierno.

lunes, 22 de enero de 2018

El reinado de Isabel II (1833/1868): las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz. De la sociedad estamental a la sociedad de clases.


Durante el siglo XIX, se inicia la lenta y peculiar transición  española entre una economía agraria del Antiguo Régimen a una economía capitalista e industrializada. 
Siendo la agricultura la actividad económica mayoritaria, la estructura de la propiedad de la tierra y la ausencia de capitales e innovaciones tecnológicas, daban como resultado una baja productividad y una enorme pobreza y desigualdad. La nobleza y la Iglesia eran dueñas de la mayoría de las tierras, llamadas de "manos muertas" al no poder ser enajenadas,(venta o transmisión). Los municipios eran propietarios de tierras de aprovechamiento comunal o arrendadas a los vecinos.
Frente a esto, los liberales, necesitados de ampliar la propiedad libre y circulante,los dueños de tierras y disminuir la deuda pública del estado (especialmente grave durante la 1ª guerra carlista) optaron por las desamortizaciones, esto es, expropiación de tierras eclesiásticas y municipales para su venta a particulares en subasta pública. Este proceso, del cual existían breves antecedentes (Godoy,Bonaparte, Cádiz o el trienio liberal) se produjo durante el reinado de Isabel II, llevado a cabo por gobiernos liberales progresistas. Las principales fueron las siguientes:

-Desamortización ecleasiástica de Mendizábal, 1836:  En el contexto de la primera guerra carlista,  necesitados de conseguir apoyos para la causa liberal, el progresista Mendizábal llevó a cabo la polémica desamortización que lleva su nombre. Se subastaron las tierras expropiadas al clero regular (órdenes religiosas). Se dividieron en grandes lotes y se aceptó el pago en metálico o con títulos de deuda pública. De este modo  se recaudó menos de lo esperado y solo pudieron acceder a ellas nobles y burgueses adinerados por lo que no se pudo crear una verdadera clase media propietaria.
-Desamortización civil de Madoz, 1855: Afectó a las propiedades que aún quedaban en manos de la Iglesia y las de los ayuntamientos (bienes de propios y comunales). Recaudó mucho más que la anterior.
Las consecuencias fueron importantes: se pusieron en cultivo grandes extensiones de tierras, disminuyendo la deuda pública y aumentando la producción agraria. Por contra, el campesinado vio empeorar su situación, al perder los usos comunales de las tierras y no poder acceder a la propiedad, perdiéndose una oportunidad histórica de realizar una reforma agraria que acabara con las desigualdades. La mayoría de las tierras pasaron a la nueva oligarquía propietaria que incluso explotaría aún más a los jornaleros sin tierra. Así, la agricultura siguió siendo tradicional esencialmente, lo que no estimuló el desarrollo industrial ni la modernización del país.

De la sociedad estamental a la sociedad de clases: 
La implantación del régimen liberal en España llevó consigo, lógicamente la sustitución de la vieja sociedad estamental por una sociedad en la que, teóricamente, todos los individuos son iguales ante la ley, abriéndose la posibilidad de la movilidad social basada en la meritocracia, la sociedad de clases, marcada por la aparición de grupos sociales nuevos y por ser la fortuna, y no la familia, la que decidía el nivel social del individuo.  

En ella distinguimos a las clases altas : constituidas por la antigua aristocracia, que no perdió su lugar preponderante en la sociedad, cortesana y terrateniente tras las desamortizaciones. Los nobles ocupaban altos cargos políticos, económicos en las empresas y en la nueva sociedad, la nueva clase social burguesa imitaba sus hábitos. Los títulos, la ópera, el baile o las recepciones y fiestas eran el modelo para los nuevos ricos del XIX. Precisamente, la alta burguesía, triunfante, será la clase social más poderosa, vinculada al liberalismo más conservador y moderado, dueña de los negocios y las finanzas, formada por banqueros, militares o altos cargos del Estado. Se enriquecían no solo con la gran propiedad agraria, sino con las finanzas, el comercio, las actividades comerciales e industriales, y con el auge de las ciudades con la especulación de suelo urbano y la construcción.
También la Iglesia, aunque mermada en sus fuentes de riqueza (desamortizaciones, pérdida del diezmo), mantuvo su influencia en la sociedad, especialmente a través de la educación, y fue compensada con el presupuesto para el mantenimiento del clero y un gran papel en el estado tras el concordato de 1851 (confesionalidad estado, censura, propiedades)

Las clases medias urbanas, escasas en número, estaban integradas por comerciantes, abogados, funcionarios,  catedráticos, periodistas, arquitectos,ingenieros. y en general profesionales surgidos tras la modernización de la sociedad. 

Las clases populares eran mayoritarias en España y estaban formadas básicamente por campesinos, jornaleros sin tierra que vivían en condiciones lamentables, debido a los bajos salarios, la precariedad, la mala alimentación y la falta de trabajo, formación y oportunidades.
La población urbana era menos numerosa, aunque iría en aumento a lo largo del siglo XIX e integraba a criados, dependientes y personal de servicios, trabajadores artesanales  e industriales en condiciones de explotación laboral sistemáticos. El pequeño pero creciente proletariado industrial, hacinado en insalubres barrios obreros de Barcelona, Bilbao o Asturias, comenzará pronto su organización frente a la explotación burguesa. 


domingo, 21 de enero de 2018

El reinado de Isabel II (1833/1868). La primera guerra carlista. Evolución política, partidos y conflictos. El estatuto real de 1834 y las constituciones de 1837 y 1845.

Durante el largo reinado de Isabel II (1833/1868) asistimos al paso definitivo del Antiguo Régimen al liberalismo burgués, caracterizado por una monarquía constitucional inspirada en los principios del liberalismo político, y por sentar las bases de una economía capitalista industrial y su correspondiente sociedad de clases.


1) La cuestión sucesoria y la primera guerra carlista (1833-1840):
A la muerte del rey Fernando VII en 1833, su hermano Carlos María Isidro ,con el Manifiesto de Abrantes, se autoproclamaba rey, negando la Pragmática Sanción que permitía gobernar a Isabel bajo la tutela de la regente  María Cristina, la cual necesitará buscar el apoyo del liberalismo moderado. Se iniciará así un conflicto sucesorio y político que enfrentará a dos bandos:
-Los carlistas, absolutistas radicales,antiliberales que defendían el Antiguo Régimen, apoyados por terratenientes, aristocracia, la Iglesia y amplios sectores populares de las zonas rurales, especialmente en Navarra y País Vasco por la cuestión foral. También recibirán cierto apoyo de estados absolutistas europeos (Su lema era "Dios, Patria, Rey").
-Los liberales, apoyados por la burguesía y las ciudades (incluso las vascas), las potencias liberales europeas, tendrán el carismático liderazgo del general Espartero.
La guerra se desarrolló principalmente en el Norte, al margen de partidas guerrilleras carlistas que operaban en el Maestrazgo, en Aragón( general Cabrera) o Cataluña. Tras el fallido asedio de Bilbao y la muerte de Zumalacárregui,las expediciones carlistas, incluida la del propio rey Carlos a las puertas de Madrid, fracasaron al no conseguir apoyos. Los liberales pasaron a la ofensiva con más recursos y forzaron el exilio de Carlos y la paz con el Convenio de Vergara entre Espartero y Maroto . En él se reconocía a Isabel como reina y se prometían respetar los fueros y reintegrar a los militares carlistas.


 2)Evolución política del reinado de Isabel: Se caracterizará por la inestabilidad política, salpicada por pronunciamientos militares y cambios de gobiernos, alternándose los liberales moderados y en menor medida los progresistas. El partido moderado, liderado por el general Narváez, se apoyaba en los grandes terratenientes y la alta burguesía, defendiendo la soberanía compartida, cortes y rey, la limitación de los derechos individuales y un sufragio censitario muy restringido. Los progresistas de Espartero, apoyados por la pequeña y mediana burguesía, así como las clases medias urbanas, abogarán por la soberanía nacional y la limitación del poder del rey y la Iglesia, ampliando las bases electorales. De su ala izquierda irán surgiendo fuerzas políticas democrático-republicanas.
La minoría de edad de la reina en 1833 favorece la identificación de varias etapas de regencia antes de su gobierno efectivo en 1843.

2.1. La regencia de María Cristina (1833/1840). Se iniciará en plena guerra carlista una tímida transición hacia el liberalismo con reformistas como Cea Bermúdez y sobre todo Martínez de la Rosa, que elaboró el Estatuto Real de 1834, una carta otorgada que reconocía cortes bicamerales,  y una gran capacidad de intervención y legislación para la corona. Las fuerzas progresistas presionaron a la reina para profundizar en la ruptura con el Antiguo Régimen y así el ministro Mendizábal, ordenó en 1836 la gran desamortización de los bienes del clero, así como la libertad de imprenta.  Tras un pronunciamiento progresista en la Granja, la reina regente se vio obligada a restituir brevemente la constitución de Cádiz y finalmente se elabora una nuevo texto legal.La Constitución de 1837 consolidó el régimen constitucional, proclamando la soberanía nacional aunque con amplios poderes del rey, la división de poderes, derechos individuales, autonomía municipal y restauraba la Milicia nacional. Del mismo modo en este periodo (1835-40) se promulgaron leyes progresistas como la eliminación de los diezmos, las aduanas interiores o los gremios y mayorazgos, aboliendo el régimen señorial.

2.2. La regencia de Espartero (1840-1843). La oposición de la regente a algunas de estas medidas generó una gran oposición de los progresistas que la obligaron a abandonar el trono. El victorioso Espartero, duque de la victoria, ocupó el cargo de regente. Sus maneras autoritarias y sus acuerdos librecambistas con Inglaterra (que perjudicaban a textil catalán) llevaron a un pronunciamiento liderado por Narváez que le obligó a dimitir. Las cortes adelantaban la mayoría de edad de la reina, iniciándose su reinado efectivo.

2.3. La Década Moderada (1844-1854). El general Narváez será el hombre fuerte del período, iniciado con la promulgación de la Constitución de 1845, mucho más conservadora ,estado confesional católico, con soberanía compartida Rey-Cortes, sufragio restringido y un mayor centralismo e intervención real.
 En esta etapa se firman importantes acuerdos como el concordato con la Santa Sede en 1851 (que compensará a la Iglesia por la desamortización y le dará un gran protagonismo en la enseñanza)   y reformas como la creación del Banco de España, la Guardia Civil,la ley de ayuntamientos, la Ley Moyano en educación y sobre todo la reforma tributaria a cargo del ministro Mon.

Las divisiones entre el partido moderado ("disidencia puritana")los escándalos de corrupción y financieros llevarán a que las clases populares dieran su apoyo a un pronunciamiento de regeneración liberal, liderado por el general Leopodo O´Donnell, en 1854 (La "Vicalvarada"). Con el "Manifiesto de Manzanares" redactado por un joven Cánovas del Castillo, que hablaba de "conservar el trono, pero sin la camarilla que lo deshonra", se invitaba a sumarse al pronunciamiento a progresistas y demócratas. Tras recibir el apoyo de las clases populares y producirse diversas insurrecciones populares en las ciudades, los acontecimientos aconsejaron a la reina cambiar el rumbo

2.4. El Bienio Progresista (1854-1856).  La reina encargó formar gobierno a Espartero y los progresistas que restaurará leyes como la de Imprenta, la Milicia nacional y elaborarán un proyecto constitucional en 1856, la Non-nata, que no llegará a ser promulgada. Así mismo se iniciará una nueva desamortización, la civil de Pascual Madoz en 1855 y se aprobará la ley de Ferrocarriles. La gran oposición de la Iglesia, los moderados y parte de los progresistas llevarán a la caída de Espartero.

2.5. Alternancia Moderados-Unión Liberal (1856-1868). Un nuevo partido, la Unión Liberal de O´Donnell (tercera vía entre los dos partidos liberales), protagonizará los años más prósperos, destacando una activa política exterior de prestigio (expediciones imperialistas en Marruecos, Cochinchina o Santo Domingo). Se alternará con el partido moderado de Narváez, en un ambiente de creciente oposición a la reina, crisis económica, agitaciones obreras,campesinas o estudiantiles (Noche de San Daniel)pronunciamientos progresistas duramente reprimidos (como la sublevación del cuartel de San Gil)  y el avance de las ideas democráticas (Sufragio Universal) e incluso republicanas.
Las fuerzas progresistas firmarán en 1866 el Pacto de Ostende, que aspiraban a derrocar a Isabel II y convocar un proceso constituyente. Los generales Prim y Topete, junto con el unionista Serrano, liderarán la "Gloriosa Revolución" en septiembre de 1868, provocando el exilio de la reina e inaugurando una época de esperanza con un nuevo régimen democrático. Se iniciaba así el sexenio democrático.



domingo, 17 de diciembre de 2017

Ideas fundamentales de la Ilustración.El despotismo ilustrado:Carlos III.


La Ilustración es un movimiento cultural e intelectual propio de la Europa del XVIII que prioriza el uso de la razón, el espíritu crítico y la ciencia para disipar las tinieblas de la ignorancia mediante las luces del conocimiento y la fe en el progreso. La búsqueda de la felicidad, la utilidad y el pragmatismo, la eficacia de la actividad económica y una educación moderna serían sus principales objetivos.
Originaria de Inglaterra (Locke) Francia (Voltaire, Rousseau, Montesquieu) o Alemania (Kant), la Ilustración llegó tarde a España y tuvo una escasa implantación hasta la segunda mitad del XVIII debido al conservadurismo y la oposición de la Iglesia y la nobleza, así como por el escaso desarrollo de la burguesía y el analfabetismo de la población.

Sus ideas se difundieron a través de instituciones como las Sociedades Económicas, las Academias y las tertulias o la prensa, destacando intelectuales como Feijoo, Jovellanos, Olavide, Celestino Mutis o los marinos y científicos Antonio Ulloa y Jorge Juan.

La aplicación política de las ideas ilustradas llegaría con el despotismo ilustrado, propio del reinado de Carlos III . Esta doctrina dominante en Europa se basaba en la alianza entre el rey y las minorías ilustradas ("Todo para el pueblo pero sin el pueblo") para llegar al progreso buscado bajo la autoridad de la élite dirigente pero sin cuestionar las bases de la sociedad del Antiguo Régimen.

Carlos III (1759-1788) llevó a cabo una profunda política reformista, que chocaría con la oposición de la nobleza y de la Iglesia especialmente (su regalismo le enfrentó a los jesuitas, a los que llegó a expulsar tras el Motín de Esquilache* en 1766). Sus reformas fomentaron la agricultura (liberalización del grano, supresión Mesta, extensión tierras cultivadas), las manufacturas (Reales Fábricas) el comercio con América, la Hacienda (Banco San Carlos, precedente del de España), la educación y la revalorización del trabajo. También fue conocido su reinado por el desarrollo de las obras públicas que embellecieron especialmente Madrid (Salón del Prado). Para ello contó con importantes personalidades del movimiento ilustrado como Campomanes, el conde de Aranda, el de Floridablanca o José de Gálvez.

*Revuelta popular acaecida en Madrid en 1766 originada por el decreto que regulaba la vestimenta de los madrileños (Sombrero de ala ancha y capa) aunque en realidad fue originado por la subida del precio de productos de extrema necesidad como el pan, y por la política reformista de Carlos III y su ministro italiano Esquilache. Tras la extensión de la revuelta, el rey decidió cesar a Esquilache y ralentiza las reformas, culpando a los jesuitas de instigar los motines.