Albert Camus: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."
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viernes, 12 de abril de 2019

La oposición a la dictadura: principales grupos y evolución en el tiempo. La crisis del franquismo desde 1973 a la muerte de Franco.


Los últimos años del franquismo vinieron marcados por las protestas laborales y estudiantiles, el avance de la oposición, la crisis política derivada de la agonía del régimen y de su fundador, la crisis económica tras 1973 y el aislamiento exterior del régimen.

La oposición al régimen fue creciendo a lo largo de la etapa final del franquismo. Hasta los 60 había quedado reducida  en lo político a la acción clandestina del PCE y los guerrilleros del maquis: 
-El movimiento obrero, a través de sindicatos clandestinos, pero con influencia e implantación, fueron principalmente CCOO, vinculado al PCE,y liderado por Marcelino Camacho, USO, cristiano o el nacionalista vasco ELA-STV.  Las huelgas fueron en aumento en las zonas industriales y mineras de Asturias, País Vasco, Madrid o Cataluña,  y en los transportes (una de las primeras fue la de los tranvías de Barcelona en 1951). Los sindicalistas sufrieron una intensa persecución y represión por parte del franquismo (proceso 1.001 contra CCOO). 
-El movimiento estudiantil universitario  durante los 60 experimentó un fuerte sentimiento de oposición política al régimen franquista, y fue acompañado de protestas  y huelgas como la de los profesores no numerarios o el enfrentamiento con el Sindicato oficial franquista en la universidad. Catedráticos como Aranguren o Tierno Galván protestaron con los estudiantes y fueron expulsados por ello. El ambiente del mayo del 68 francés y la música de los cantautores acompañaron estos agitados años universitarios en los que la represión policial era habitual. 

-El movimiento vecinal cobró gran fuerza en los barrios obreros de las grandes ciudades, exigiendo servicios básicos que no tenían (agua, colegios, centros médicos, incluso carreteras de acceso o casas).
-La oposición dentro del ejército, organizada en torno a la Unión Militar Patriótica. 

-La oposición política tradicional, liderada por el Partido Comunista de Santiago Carrillo, que abandonando el marxismo-leninismo, apostaba por el eurocomunismo y "la reconciliación nacional", pero que se mantuvo muy presente en todos los ámbitos laborales (a través de CCOO) y estudiantiles, gracias a sus miles de militantes y su gran actividad.
-El PSOE, dividido entre el exilio y los militantes del interior, cobraría fuerza desde que Felipe González lo comenzara a liderar tras el congreso de Suresnes en 1974, beneficiado de sus conexiones y apoyos europeos. 

-Los políticos de centro-derecha liberal, distanciados del régimen, demandaban aperturismo, destacando GIl-Robles, Satrústegui o Ruíz Giménez. Una reunión que mantuvieron en Alemania con miembros de la oposición en el exilio (socialistas, liberales, republicanos y nacionalistas) fue aprovechada por el régimen para cargar duramente contra la oposición ("El contubernio de Múnich") siendo condenado internacionalmente, y quedando la solicitud de ingreso en la CEE sin ninguna posibilidad.
-Los nacionalismos estuvieron presentes en muchas reivindicaciones y manifestaciones culturales, y especialmente activo en la universidad y vinculado a los canción-protesta. En el País Vasco subsistía el PNV en el exilio, pero un grupo de jóvenes se distanciaron del partido por moderado y crearon E.T.A: (Euskadi y Libertad) y apostaron por el socialismo y la lucha armada contra el Estado español, estando destinada a durar muchas décadas y con cerca de 900 muertos. Grupos nacionalistas moderados subsistieron o aparecieron en Cataluña, destacando ERC o CDC.
-Otros grupos que apostaron por el terrorismo y la lucha armada fueron el FRAP o los GRAPO, vinculados al antifascismo y a los partidos marxistas-leninistas escindidos del PCE por su revisionismo. 

La Crisis final del régimen franquista (1970-1975):

En 1969 el escándalo de corrupción de Matesa (aireado por una prensa  que desde la ley de 1966 del ministro Fraga Iribarne había aumentado su independencia relativa) provocó una crisis ministerial. Franco cesó a los ministros tecnócratas, vinculados al caso, y a sus oponentes, y formó un nuevo gobierno monocopolor (todos eran del Opus Dei, destacando López Rodó) y nombrando Vicepresidente a Carrero Blanco. Del mismo modo Franco nombró al príncipe Juan Carlos su sucesor a título de rey, jurando este la Ley de Principios del Movimiento Nacional. 
 
En 1973, Franco, con graves problemas de salud, nombraba un nuevo gobierno en el que abandonaba la presidencia por primera vez, legando el cargo al Almirante Carrero Blanco, asesinado meses después por ETA en Madrid. 

En política exterior se firmó en 1970 un Acuerdo preferencial para la entrada en la CEE que no se concretaría hasta 1985.  En los últimos años de la dictadura las relaciones exteriores se complicaron por la política represiva del franquismo, acompañada de la caída de dictaduras similares en Portugal (revolución de los claveles) o Grecia, lo que hacía más visible el aislamiento del régimen. 
El final del régimen franquista, paralelo a la enfermedad del dictador, se precipitó tras la crisis económica del petróleo desde 1973, así como por el aumento de la conflictividad social, el terrorismo,las protestas dentro y fuera de España por la aplicación de la pena de muerte (ejecución de Salvador Puig Antich), enfrentamientos con los obispos vascos o la Marcha Verde (invasión pacífica del Sahara español por Marruecos). 

El tímido aperturismo iniciado por Arias Navarro (sucesor de Carrero Blanco) con "El espíritu del 12 de febrero" , que suponía la legalización de las asociaciones políticas, fue frustrado por los sectores más reaccionarios e inmovilistas del régimen, el llamado "búnker"opuesto a toda concesión.
Francisco Franco murió el 20 de noviembre de 1975 poniendo punto y final al régimen franquista, a pesar de lo cual su sombra ha sido y es alargada.


miércoles, 10 de abril de 2019

Política económica del franquismo: de la autarquía al desarrollismo. Transformaciones sociales: causas y evolución.


El régimen franquista (1939-1975) evolucionó económicamente desde la autarquía de los 40 y 50 hacía la liberalización económica y el desarrollismo de los 60. Durante los primeros años de su existencia el régimen se enfrentó a graves dificultades económicas derivadas de la autarquía.


La autarquía económica fue el sistema adoptado para reconstruir el país, basado en la autosuficiencia económica de los modelos fascistas que rechazaban la economía capitalista de libre mercado. Todo debía ser producido en el interior del país, porque además España quedaría aislada internacionalmente (por el “pecado original” fascista), y sin divisas. Para ello era necesario un rígido intervencionismo estatal: salarios controlados, tipos de cambio fijo, cupos de importación, regulación de la instalación de nuevas industrias, límite a la inversión extranjera, cartillas de racionamiento para los artículos de primera necesidad...

España se alejó del crédito internacional, que era indispensable para el equipamiento industrial, careció de materias primas y energía que no se producían en el país; en estas condiciones el crecimiento económico fue nulo durante los años 40 y la escasez de productos agrícolas e industriales perduró hasta los años 50.  Son "los años del hambre". Paralelamente, proliferó un mercado negro -el “estraperlo”-, donde se podían conseguir productos a precios exorbitantes. Para muchos fue una forma de supervivencia, para otros, el origen de fortunas considerables.
Ya al inicio de la década de 1950 era patente el fracaso de la política autárquica. Aunque se recibían las ayudas estadounidenses desde 1951, los presupuestos seguían siendo deficitarios y la balanza comercial, también. A partir de 1955 se produjeron huelgas y protestas. Ante esta situación Franco aceptó entregar la dirección económica a los tecnócratas, destacando Navarro Rubio en Hacienda y Ullastres en Comercio. Eran ministros vinculados al Opus Dei católico, pero que buscaban la modernización económica, primando más la eficiencia que la ideología. Estos aplicaron el “Plan de Estabilización” de 1959, diseñado según las indicaciones del FMI y del Banco Mundial, que aceptaron financiarlo con créditos. Se trataba de liberalizar la economía permitiendo la importación de capitales y frenar la inflación, estabilizando los precios y salarios. Se devaluó la peseta y se impulsó una tímida reforma fiscal.  El Estado abandonaba el control sobre las actividades económicas y se abría a los mercados exteriores, facilitando la instalación de empresas extranjeras. 


Durante los primeros meses los resultados fueron bastante negativos: los sueldos bajaron, la productividad de las empresas cayó, el coste de la vida aumento y el número de parados se incrementó. Pero a partir de 1961 se empezaron a notar los efectos positivos del plan de estabilización, año en que se inició una etapa de expansión económica. Esta expansión se basó en el aumento del sector industrial y en la aparición de nuevos recursos económicos: el turismo, las inversiones de capital extranjero y la exportación de mano de obra.

La expansión industrial se basó en los bajos salarios y en las inversiones extranjeras; la tecnología, los bienes de equipo y la energía (sobre todo el petróleo) eran importados masivamente por lo que la economía española pasó a depender por completo del exterior.

El crecimiento de la industria produjo una intensa emigración de mano de obra campesina hacía las grandes ciudades. Varios millones de españoles buscaron trabajo en Europa (Francia, Alemania, Suiza..). El resultado fue la disminución de mano de obra en el campo, lo que produjo a su vez un alza de salarios en el campo e impulsó la mecanización de las tareas agrícolas y a la demanda de bienes industriales por parte del sector agrario. Así la modernización en el campo y el despoblamiento de las zonas rurales fueron fenómenos paralelos.

La balanza de pagos dejó de ser deficitaria, en gran parte por la entrada masiva de turistas. A las divisas de los turistas se sumaron las aportaciones de los emigrantes que enviaban buena parte de sus ganancias para el mantenimiento de sus familiares, además la salida de los trabajadores españoles contribuyeron a reducir el índice de paro.

También se pusieron en marcha “los planes de desarrollo” impulsados por el gobierno, fueron tres de duración cuatrienal, entre 1963 y 1975. El estado estimulaba al capital privado a invertir en determinados sectores mediante subvenciones, créditos baratos y facilidades fiscales. El Estado invirtió también en los llamados “polos de desarrollo” en nuevas ciudades industriales: Valladolid, Huelva, Vigo, etc. Se trataba de promocionar la instalación de nuevas industrias y generar así empleo en zonas deprimidas. Pero no se cumplieron los objetivos previstos.

En conjunto el crecimiento económico entre 1961 y 1973 fue elevado y constante, pero hay que señalar que el crecimiento fue posible gracias a la expansión de la economía mundial. Por ese motivo, la crisis de 1973, derivada del alza de los precios del petróleo, detuvo bruscamente el crecimiento español.

Los cambios económicos  influyeron en la sociedad española que empezó a experimentar cambios significativos. La sociedad española de los años 40 y 50 estuvo marcada por el atraso y la pobreza, acompañadas por la ruralización del país y de un retroceso técnico, científico y cultural.

Pero el crecimiento económico de los años 60 que provocó la emigración masiva de la población rural y la concentración de la población en las grandes ciudades  también fueron variando el modo de vida y la mentalidad de los españoles. También contribuyó a esto la apertura al exterior, sobre todo gracias al contacto con los turistas que llegaban masivamente al país. Además se dio un espectacular incremento de la población, el llamado “baby  boom”, impulsado en parte por la política pronatalista del régimen. 

Una importante novedad fue el paulatino acceso de la mujer al trabajo. La dictadura franquista había supuesto para la mujer la pérdida de todos los derechos y avances conseguidos durante la Segunda República. En el régimen franquista la función principal de la mujer era la maternidad y el cuidado de los hijos y la casa, pero el cambio de mentalidad de las clases medias durante los años 60 permitió el acceso de la mujer al trabajo y a las universidades.



La llamada clase media aumentó en esta década numéricamente y era la que tenía una mentalidad más abierta y dinámica. Además pudo acceder a los bienes de consumo, siendo la época del auge de la venta a plazos.
Aunque no todos los españoles accedieron a la sociedad de consumo, el crecimiento económico se plasmó en la aparición de electrodomésticos, el automóvil y las vacaciones, que empezaron a estar al alcance de más personas. En 1958 la televisión estatal comenzó sus emisiones. En 1969 dos terceras partes de los hogares contaban con un receptor. La televisión afectó el modo de vida y el comportamiento social, pese a que la censura excluía todo aquello que pudiera atentar contra la base del régimen. El incontrolado crecimiento urbano hizo que se construyeran en los suburbios barrios enteros sin infraestructuras, ni equipamientos sociales, que acogían a los inmigrantes del campo que buscaban una oportunidad laboral en las ciudades. 

En definitiva la estructura social española durante los años 60 presenta un predominio de la clase obrera que tiende a especializarse y acceder a la propiedad; una clase media en ascenso y una clase dominante más reducida en número pero que acoge la llegada de una élite ligada a la banca y a la entrada de altos funcionarios y ejecutivos.
A finales de la década de los 60, mientras la clase dirigente, ultracatólica y conservadora seguía defendiendo los valores del franquismo, el resto del país y sobre todo las generaciones más jóvenes, evolucionaba a posiciones muy distintas. Síntomas de ello eran la progresiva relajación de la asistencia a actos religiosos, la introducción de nuevos hábitos de relación social y sexual, o la aceptación de las modas hábitos y movimientos culturales que llegaban de fuera.


Sin embargo estos cambios económicos y sociales no supusieron una apertura política, y contrastaban con el inmovilismo y la represión política. 




miércoles, 27 de abril de 2011

El Franquismo, cuatro décadas de dictadura en España. 1936/39-1975

Durante cerca de 40 años, la España que nos precedió vivió bajo la dictadura militar salida del golpe de estado de 1936 y la siguiente guerra civil (1936-1939).
Franco, su mujer Carmen Polo, el futuro rey Juan Carlos y Sofía de Grecia.
 El régimen republicano, que coronó un primer tercio de siglo en el que España accedió a las más altas cotas intelectuales, artísticas y políticas, fue arrasado por Franco y la extrema derecha española. El nuevo régimen dictatorial, fascista en sus comienzos, tradicionalista siempre, represor y católico a ultranza hasta el final, tiene un enorme peso y responsabilidad en los problemas de la España actual.
Durante el franquismo, la corrupción, la injusticia y el desprestigio de la libertad, de la democracia y  la ciudadanía activa fue amparado por la ideología conservadora y por la jerarquía eclesiástica. Los grandes poderes económicos, la banca, los terratenientes y señoritos fueron los grandes beneficiados. Al igual que en la crisis actual, el pueblo fue dejado de lado por sus gobernantes, engañado con miedos irracionales a lo exterior, en una nube autárquica y ciega.
 La historia de España, utilizada en provecho de un régimen militar y nacionalista, fue implantada en los escolares a golpe de memoria y vara. La letra, al igual que la dictadura, con sangre entra. Y así fue hasta el último día de la vida de Franco, ejecutando seres humanos y encarcelando a miles de personas por sus ideas políticas, curas incluidos. Es fácil reconocer hoy en día la pervivencia de esta época en muchos discursos y en muchas políticas. Muerto el perro, la rabia no se acabó.

domingo, 30 de mayo de 2010

El franquismo y la transición.

Una interesante página sobre el franquismo, la oposición al régimen y la transición de la mano de artículos y entrevistas a intelectuales, periodistas o historiadores como Vázquez Montalban, Haro Tecglen, Jorge Semprún, Paul Preston, muchos de ellos protagonistas, víctimas y analistas del período. Incluye audios y documentos breves y concisos sobre todos los acontecimientos clave.