Albert Camus: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."
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lunes, 25 de marzo de 2019

La Guerra Civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. La dimensión internacional del conflicto.


La guerra civil española comenzó con una sublevación militar que pretendía aniquilar a la República, pero lo que pretendía ser un golpe de Estado rápido,se convirtió en un largo conflicto de casi tres años de duración que ha sido considerado por algunos historiadores como un prólogo de la Segunda Guerra Mundial, donde se enfrentaron las principales ideologías de la época: fascismo, comunismo y democracia. 




La sublevación fue organizada por un grupo de generales monárquicos y conservadores (Sanjurjo, Mola, Fanjul, Franco, Goded) junto con grupos políticos de extrema derecha como la Falange o los carlistas, que ya preparaban desde el triunfo del Frente popular una conspiración militar. El golpe de Estado debía ejecutarse con rapidez y violencia, para evitar la resistencia del gobierno y sobre todo de las organizaciones de izquierdas, muy movilizadas ya desde la revolución de octubre y sobre todo con la victoria electoral del frente popular en febrero de 1936. Ante las sospechas de golpe d Estado, el ministro de Defensa trasladó a los generales más abiertamente antirrepublicanos , Mola a Navarra, Franco a Canarias y Goded a Baleares. Sin embargo los preparativos continuaron durante la primavera del 36. El asesinato de Calvo Sotelo (12 julio), fue el pretexto y sirvió para acelerar  la sublevación:
 La rebelión militar (17-18 de julio de 1936) se inició  en el Marruecos español, y de allí se extendió a las guarniciones peninsulares. Tanto Canarias, donde Franco era la autoridad militar, como en Marruecos, con jefes antirrepublicanos, triunfó el golpe. A lo largo del 18 de julio y días siguientes, lo sublevados alzaron Navarra, Álava, Castilla y León, Galicia, Baleares, parte de Andalucia y casi todo Aragón.

Las organizaciones obreras (milicianos) y los militares leales al gobierno sofocaron la rebelión en el norte, el levante y sobre todo en  las grandes ciudades del país como Madrid o Barcelona. (excepción de Sevilla). Constatado el fracaso del golpe se inicia el enfrentamiento entre los dos ejércitos, el sublevado y el leal a la República, en una guerra civil que durará tres años y dividirá España en dos bandos:
 El bando republicano contaba con los núcleos industriales y urbanos además del oro del Banco de España.  Contó con el apoyo de la Guardia de Asalto y con las milicias obreras y campesinos de las organizaciones de izquierda (PCE, CNT,PSOE) La mayor parte de la marina quedó en sus manos junto con la mitad de las tropas aunque no contaban con la fidelidad de los oficiales.





El bando sublevado, llamados a sí mismos, “nacionales”, contaba con la principal zona cerealística y militarmente con la mayor parte de los generales y la mitad de los miembros del ejército además de las experimentadas tropas de África (la Legión y los regulares). Del mismo modo, contaron con multitud de voluntarios de las milicias organizadas por los partidos carlista (requetés) y falangista.


La intervención o no intervención extranjera en el conflicto bélico influyó decisivamente en la evolución de la contienda, marcó los bandos en lucha y  determinó la victoria final de Franco. El conflicto afectaba a los interés de las potencias y dio impulso al choque de ideologías latentes en la Europa de entreguerras.
La República intentó que la Sociedad de Naciones actuara contra Italia y Alemania por su intervención directa en la guerra, pero tuvo que esperar más de un año desde que empezó el conflicto para que se aprobase una resolución, que finalmente no fue aplicada.

Por otra parte, Francia y Gran Bretaña elaboraron un documento en el que se prohibía en ambos países la venta de todo tipo de material militar con destino a España. Este fue el punto de partida para la creación del Comité de No Intervención, con sede en Londres. Se intentaba con ello evitar que el conflicto se internacionalizara y por otro ayudar de forma indirecta a la República evitando la entrega de armas a los rebeldes. Pero fue un fracaso, aunque lo firmaron más de treinta países, entre ellos Italia y Alemania.
Francia, gobernada también por un Frente Popular, dirigido por el socialista León Blum, decidió al principio ayudar a la República, pero las presiones británicas y las divergencias internas le obligaron a suspender la ayuda. Por eso decidió impulsar el Comité de No Intervención. Su papel acabaría siendo el de país de acogida y asilo. Gran Bretaña de forma oficial apoyó la neutralidad, lo que no impidió que firmara un acuerdo con Italia en el que admitía la presencia de tropas italianas en España, además le inquietaba el matiz revolucionario del Frente Popular. EEUU interpretó la guerra como un avance del comunismo en Europa, (aunque parece que el presidente F.D. Roosevelt estaba a favor de la República) adoptó una política de no intervención y prohibió la venta de armas en España. Aunque grandes empresas americanas como la TEXACO o General Motors abastecieron al ejército franquista.


Los países que ayudaron de forma directa a los militares sublevados fueron los que tenían regímenes fascistas o similares.

• Alemania, con Hitler al frente, ofreció la ayuda más determinante en el ámbito militar desde los primeros momentos apoyando a los sublevados, tanto por razones estratégicas (aislar a Francia ante un próximo conflicto) como para probar la eficacia de su gran máquina de guerra, con la participación directa de la legión Cóndor de aviación, esencial para la guerra y responsable del bombardeo de Guernica. También participó con todo tipo de equipos de comunicación, antiaéreos, tanques, carros... Pero, al no pretender conseguir triunfos personales como Mussolini, no envió demasiadas tropas sino básicamente instructores militares. Finalmente también dio ayuda financiera.



• Italia proporcionó ayuda vital en número de hombres y valor económico. La ayuda de Mussolini fue inmediata gracias a la firma un tratado de amistad y de reconocimiento con el gobierno de Burgos (capital del gobierno nacional), porque esperaba obtener ventajas en su ambición de controlar el Mediterráneo. Su ayuda se centro en equipos (aviones para cruzar el estrecho de Gibraltar el ejército de Marruecos), hombres,con unos 70 000 soldados, destacando el CTV (Cuerpo de tropas voluntarias) y financiación a través de la compañía SAFNI.




• Portugal tuvo una aportación menor aunque también envió voluntarios (los “viriatos”), además de ceder el territorio para operaciones militares e introducir armamento.

La República como régimen democrático y legítimo de la nación debería haber podido disponer de la ayuda de las democracias occidentales. Pero los únicos países que la apoyaron con decisión fueron La Unión soviética y Méjico.
• La Unión Soviética  de Stalin inició su ayuda en octubre de 1936 y se mantuvo constante a lo largo de la guerra con aportaciones de hombres y material, más de 1000 aviones, carros de combate y asistencia técnica y logística. Pero su exigencia de pago por adelantado obligó a la República a enviar a la URSS las reservas de oro del Banco de España, aunque  según algunos estudios recientes, el valor económico de la ayuda fue superior al de lo depositado.


• La actitud de Méjico fue de apoyo a la República desde el principio. Su presidente Lázaro Cárdenas ordenó el envío de municipios y fusiles procedentes de su propio ejército.

• Las Brigadas Internacionales eran tropas formadas por voluntarios izquierdistas (35 000 hombres en total, nunca más de 20.000 a la vez) que ante la política de no intervención de sus gobiernos deciden luchar en España a favor de la República y contra el fascismo. Eran hombres en su mayoría, anarquistas, socialistas, comunistas, muchos intelectuales, pero también exiliados alemanes e italianos y aventureros o idealistas que procedían de Estados Unidos, Canadá, Francia, Gran Bretaña, etc. Su aportación fundamental se centró en la defensa de Madrid y en Guadalajara, pero sobre todo infundieron un gran ánimo en los republicanos, al ver como su lucha se hacía internacional. En 1938, ante la inevitable derrota republicana, las Brigadas abandonan España para facilitar las negociaciones de paz con Franco.


Debido a la gran expectación que despertó el conflicto en todo el mundo, fue una de las guerras que más periodistas y escritores extranjeros acogió, destacando entre ellos figuras de enorme importancia para la literatura o la fotografía como Robert Capa, John Dos Passos, Enrest Hemingway, Ilyá Ehrenburg,  Georges Orwell o André Malraux, que ambientaron en nuestro país novelas inolvidables como "Por quién doblan las campanas", "Homenaje a Cataluña" o "La esperanza" e hicieron grandes fotografías que han quedado para la historia("Miliciano muerto" de Capa ) jugándose la vida en muchos casos como en el Gerda Taro (fallecida en la batalla de Brunete al ser aplastada por un tanque)
 

 




martes, 19 de marzo de 2019

El gobierno radical cedista (1933-1935). La Revolución de Asturias. El Frente Popular, las elecciones de 1936 y el nuevo gobierno.

El gobierno radical cedista (1933-1935). La Revolución de Asturias. El Frente Popular, las elecciones de 1936 y el nuevo gobierno
La II República fue proclamada el 14 de abril de 1931, dando paso a un gobierno provisional y al Bienio Reformista (1931-33), que promulga la Constitución de 1931 e inicia un intenso periodo de reformas. Pero en septiembre de 1933, una serie de circunstancias, las maniobras políticas del Partido Radical de Lerroux para echar a los socialistas del gobierno, la pérdida de prestigio y apoyo popular del gobierno, por hechos como los de Casas viejas, hacen que se quiebre la coalición republicana y el Pacto de San Sebastián. El PSOE rompió con Azaña y los anarquistas se alejaron del juego político recomendando la abstención a sus afiliados. Finalmente Azaña presentó la dimisión y Alcalá Zamora convocó nuevas elecciones para noviembre de 1933. La gran novedad era que las mujeres votaban por primera vez con lo que el censo electoral se duplicó.
La disgregación de los partidos de izquierda y la abstención anarquista favoreció la victoria de una coalición de las derechas formada por los Radicales de Lerroux y la CEDA (Confederación Española de Derechas autónomas) de Gil Robles (46,7% del total de los votos entre ambos). Lerroux asumió la jefatura del gobierno y comenzaba así BIENIO RADICAL-CEDISTA (1933-1935):
El nuevo gobierno se dedicó a echar para atrás las medidas más revolucionarias del periodo anterior: se paralizó la reforma agraria, se ralentizó la construcción de escuelas, recuperándose el presupuesto del clero, se decretó una amnistía para los militares participantes en el golpe del 32 (Sanjurjada), se detuvo la reforma militar y se puso en puestos clave a militares sospechosos de ser contrarios a la república (Mola, Franco, Goded)  además de paralizarse los estatutos de autonomía.  Esta actitud provocó un intento de la izquierda por crear una república de los trabajadores mediante la revolución, que se materializó en octubre.

La revolución de octubre de 1934: Largo Caballero impulsó la Alianza Obrera, alianza revolucionaria de todos los partidos obreros y la creación de un comité para la organización del golpe revolucionario. El detonante fue la incorporación de tres ministros de la CEDA al gobierno de Lerroux el 4 de octubre de 1934 y la huelga general convocada para el  día siguiente por la UGT. Como movimiento nacional la revolución fue un fracaso, triunfando solo en Asturias, que quedó aislada del resto del movimiento. Durante 15 días Asturias fue controlada por los comités obreros, uniéndose socialistas, comunistas y anarquistas(Alianza Obrera). La dura intervención del ejército de Marruecos, al mando del general Franco, provocó un levantamiento en la región de dimensiones de guerra civil (2.000 muertos y cerca de 30 000 detenidos). Cuando la revolución finalizó el país estaba profundamente dividido.
En Cataluña, la insurrección tuvo carácter independentista, y fue dirigida por el propio Companys, presidente de la Generalitat que proclamó el Estat Catalá dentro de la República Federal Española. La revuelta fue rápidamente reprimida por del Ejército. La autonomía de Cataluña quedó suspendida temporalmente y su gobierno encarcelado.

La revolución provocó una fuerte polarización política. Calvo Sotelo fundó el Bloque Nacional que defendía una monarquía tradicional basada en una autoridad fuerte. Por otro lado desde el inicio de la república estaba presente aunque de forma minoritaria el Partido Carlista o tradicionalista de Fal Conde. También con carácter hostil a la República estaba la extrema derecha. Inspirada en modelos europeos como el fascismo italiano, surgieron partidos totalitarios (JONS de Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo) que acabaron uniéndose al último en crearse, Falange Española, fundada en 1933 por José Antonio Primo de Rivera (hijo del dictador).
A finales de 1935 estallaron varios escándalos financieros en el entorno de Lerroux, como el escándalo del estraperlo, que rompieron la alianza entre los radicales y la CEDA. Alcalá Zamora convocó nuevas elecciones para 1936.
Con la experiencia de lo ocurrido en las elecciones anteriores, la izquierda comprendió la necesidad de presentarse unida a las elecciones, con lo que se configuró el Frente Popular que agrupaba a toda la izquierda: republicanos (unificados en la Izquierda Republicana de Azaña), socialistas (PSOE de Prieto, Besteiro y Largo Caballero), comunistas (PCE de José Díaz y La Pasionaria y el nuevo partido antiestalinista POUM, liderado por Andreu Nin) e incluso contaba con el apoyo de los anarquistas (CNT-FAI) y en Cataluña de la izquierda republicana (ERC de Lluis Companys). Su programa estaba basado en una amnistía para los implicados en la Revolución de Octubre y en la extensión de la Reforma Agraria y el Estatuto de Autonomía. La derecha no fue capaz de mantener la alianza del 33 y participó dividida en las elecciones.

En las elecciones de febrero del 36 obtuvo mayoría el Frente Popular (4,8 millones de votos) aunque los partidos de derecha obtuvieron un considerable número de votos (3,9 millones). La derecha obtuvo mayoría en las zonas rurales donde predominaban los pequeños y medios propietarios (Navarra, Castilla y León), mientras que la izquierda ganaba en las grandes ciudades industriales, en las provincias donde abundaban los jornaleros (Andalucía o Extremadura), y en las regiones partidarias de la autonomía (Cataluña o el País Vasco).

El gobierno del Frente Popular decretó la amnistía para los presos políticos y restableció el estatuto de autonomía, reanudándose el proceso reformista interrumpido en 1933. Hasta el alzamiento de julio del 36 la República estuvo gobernada por Azaña como presidente, que sustituye a Alcalá Zamora, y Casares Quiroga como jefe del gobierno. Los socialistas se encontraban divididos, pues un sector quería colaborar con los partidos republicanos (Prieto) pero otro quería llevar a cabo una revolución en alianza con la CNT. La movilización popular de la izquierda fue muy intensa en este periodo, exigiendo mejoras laborales en el campo, iniciándose huelgas y procediéndose a la ocupación de tierras (ante el retraso de la reforma agraria).
 Las derechas no encajaron nada bien el triunfo de la izquierda, y, con un creciente protagonismo de  Falange Española, se fomentó un clima de enfrentamiento civil y crispación política (“La dialéctica de los puños y las pistolas” en palabras de J. A. Primo de Rivera) extendiéndose las acciones violentas contra militantes de organizaciones obreras, contestadas por estos con la creación de milicias.
Durante estos meses en la calle fue subiendo la tensión y los estallidos de violencia fueron frecuentes: agresiones, palizas, asesinatos, incendios… Parte del ejército inició una conspiración militar desde el triunfo del frente popular, justificado según ellos por que la revolución era inminente y el gobierno era incapaz de controlarla. Tanto una parte de la derecha como de la izquierda no aceptaban la República planteada en 1931. También en las Cortes se daban frecuentes enfrentamientos de gran  virulencia.
El 12 de julio de 1936 fue asesinado por unos falangistas el teniente Castillo, perteneciente a la Guardia de Asalto y militante socialista. Al día siguiente un grupo de compañeros, actuando por su cuenta, detuvo y ejecutó al diputado y uno de los líderes de la derecha José Calvo Sotelo. Este fue el pretexto para el alzamiento militar dirigido por los generales Mola, Sanjurjo, Franco y Goded, y que contó con el apoyo de parte de la derecha, de la jerarquía eclesiástica y de los grandes capitales del país, así como de la Italia fascista y la Alemania nazi.
El 17 se sublevó el ejército de Marruecos, y durante muchas horas se pensó que el alzamiento era algo aislado y condenado al fracaso por lo que el gobierno no tomó demasiadas medidas. Pero el día 18 muchas regiones se habían sumado al alzamiento mientras otras permanecían fieles a la República, cuyo gobierno colapsó, entregando las armas a los milicianos dispuestos a defenderla. La polarización política y social, junto con el fracaso del golpe de estado ante la resistencia de las organizaciones obreras hacían del conflicto algo inevitable. La guerra civil comenzaba .

domingo, 17 de marzo de 2019

La proclamación de la Segunda República. La Constitución de 1931. El bieno reformista (1931-1933)



La proclamación de la Segunda República. La Constitución de 1931. El bienio reformista (1931-1933).
Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, convocadas por el Almirante Aznar en nombre de Alfonso XIII, dieron la victoria a las fuerzas republicanas en las grandes ciudades, adquiriendo el carácter de plebiscito contra la monarquía. Ante esta situación, y sin apoyos, el rey Alfonso XIII se vio obligado a renunciar al trono y abandonar España. Los  miembros del Comité Revolucionario (firmantes del pacto de San Sebastián), proclamaron la II República el 14 de abril, convirtiéndose en el nuevo gobierno provisional, presidido por Alcalá Zamora.

 La alegría invadió las calles de toda España, ya que el nuevo régimen, el  primero plenamente democrático de la historia de España, era visto con gran esperanza por amplias capas de la sociedad (clases medias y populares), identificándolo con la oportunidad de democratizar y modernizar el Estado.  Sin embargo, las circunstancias internacionales del período (crisis del 29 y retroceso de los sistemas democráticos por el auge del fascismo) , las tensiones sociales y la gran resistencia de las élites económicas y los sectores más tradicionales del país, dificultarían el triunfo de la joven República y conducirían al golpe de estado de 1936, iniciándose la guerra civil.
El mismo día que se proclamaba la república en Madrid, Francesc Macià, líder de Esquerra republicana de Cataluña proclamaba en Barcelona la República Catalana independiente. Esto implicaba una desautorización del nuevo gobierno provisional, pero este se comprometió a buscar una solución inmediata para la autonomía catalana.

En junio de 1931 se celebraban elecciones a Cortes Constituyentes. Obtuvieron la mayoría una coalición de republicanos y socialistas. (El PSOE obtuvo 116 escaños, seguido del Partido Radical de Lerroux, 90 escaños, que se había convertido en un partido de derecha moderada). El primer cometido de estas cortes era elaborar un nuevo texto constitucional.
La CONSTITUCIÓN DE 1931 reflejaba un pensamiento democrático y avanzado y buscaba una redistribución de la riqueza y la creación de un estado del bienestar que alcanzara a toda la sociedad, yendo más allá de la defensa del liberalismo de constituciones anteriores.
Establecía una república democrática, bajo soberanía popular, con estricta separación de poderes, quedando el legislativo en manos de unas cortes unicamerales, elegidas por sufragio universal que, por primera vez, incluía a las mujeres. El ejecutivo se constituía según la mayoría parlamentaria. El Presidente de la República era elegido cada seis años por los diputados. Además se contempla para Cataluña y el País Vasco un estatuto de Autonomía.La Declaración de Derechos, además de la libertad de expresión en todas sus formas (opinión, expresión, imprenta, cátedra) y de asociación, recogía derechos como el del trabajo, la educación y la cultura, o a la igualdad de los cónyuges en el matrimonio, además de establecerse el matrimonio civil, el divorcio y la equiparación de derechos para los hijos legítimos e ilegítimos.

Se impuso un Estado aconfesional, pero se reconocía la libertad de conciencia y la práctica de cualquier religión, lo que levantó una gran polémica y dividió a la cámara, prohibiéndose a los religiosos dedicarse a la enseñanza. Esta postura desató airados ataques por parte de la Conferencia Episcopal (Cardenal Segura), y desde mayo del 31, fue respondida con una oleada anticlerical con ataques al clero y quema de conventos que el gobierno no supo reprimir.La Constitución fue aprobada en diciembre de 1931, formándose el primer gobierno constitucional presidido por Manuel Azaña como presidente del gobierno, e integrado principalmente por republicanos de izquierdas y socialistas. La presidencia de la República quedó en manos de Alcalá Zamora, más conservador.

Este primer periodo de la República se denomina BIENIO REFORMISTA (1931-33). Fue el periodo más activo de la República en cuanto a reformas, entre las que destacan:
• Las reformas laborales llevadas a cabo por el líder de UGT y Ministro del Trabajo, Largo Caballero, que incluían medidas como el seguro de enfermedad, las vacaciones pagadas, la jornada de ocho horas o el salario mínimo. La CNT, que no quiso colaborar en las reformas, convocó violentas huelgas revolucionarias, creando una gran inquietud en las clases medias que no veían al gobierno capaz de controlar la situación.

• La Reforma Agraria (1932-33) intentó atajar el problema de la redistribución de la tierra pendiente desde el XVIII y que había creado una situación de anarquía y violencia entre los jornaleros. Sin embargo no se abordó a fondo por temor a que la oposición de los terratenientes pudiera acabar con la República. El Instituto de Reforma Agraria solo expropió algunas fincas pero a cambio de una indemnización. El problema radicó en que el Estado no disponía de recursos para la compensación y solo 10.000 campesinos obtuvieron parcelas. La reforma no solucionó los graves problemas del campo e incluso empeoró el clima social pues tanto jornaleros como propietarios perdieron la fe en la República.

• La reforma militar, impulsada por el propio Azaña, pretendía reducir el número excesivo de oficiales y garantizar su lealtad al nuevo régimen. Para ello se ofreció a muchos oficiales pasar a la reserva activa con toda la paga, y aunque esta medida no causó malestar, muchos militares consideraron que se favoreció a los oficiales que defendían a la República, y algunos, siguiendo la tradición anterior, iniciaron una conspiración para derribarla. En agosto de 1932 el general Sanjurjo se pronuncia en Sevilla y al fracasar fue detenido y encarcelado junto a sus compañeros (la sentencia de muerte le fue conmutada por el exilio, instalándose en Portugal desde donde encabezaría la sublevación del 36).

• Se creó la Guardia de Asalto como cuerpo encargado del orden público, con el fin de sustituir al ejército en esta función.

• El problema religioso:  Uno de los objetivos de la República fue limitar la influencia de la Iglesia y secularizar el Estado y la sociedad. Así se suprimió el presupuesto de culto y clero, permitiéndose el divorcio y el matrimonio civil, secularizando los cementerios y  la educación.

• El problema regionalista también dividió a la sociedad española entre los que defendían la unidad de España (el Ejército, la CEDA, los Carlistas o la Falange, y algunos partidos obreros como el PSOE o el PC, partidarios de un gobierno central fuerte, en contra de los anarquistas...) y los regionalistas catalanes y vascos. En 1932 Cataluña obtenía su Estatuto de Autonomía (la Generalitat quedaba bajo la dirección de Companys, de Esquerra Republicana) y en 1936 el País Vasco, bajo el gobierno del PNV.

• La política educativa: en este ámbito se centraron los mayores esfuerzos ,hablándose de la “República de los maestros”, con la creación de más de 10.000 escuelas y aumentando el presupuesto educativo en un 50%. El objetivo era una educación liberal, laica, mixta y gratuita, en la estela de la Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos, y acercar la cultura a toda la población (Misiones Pedagógicas de Cossío, La Barraca de García Lorca).
  La República fue el marco donde culminó la extraordinaria evolución cultural de las generaciones anteriores. Con pensadores como Ortega y Gasset, Azaña o Eugenio d`Ors, científicos como Marañón o escritores como Juan Ramón Jiménez, Pérez de Ayala o Gómez de la Serna,  además de los miembros de la generación del 27 (Federico García Lorca, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti o Jorge Guillén). El “Grupo de los Ocho” en música, el cine surrealista de Buñuel, pintores como Solana, Zuloaga, Miró,  Dalí  y Pablo Picasso, aunque este  último la mayor parte de su obra la realizó en el extranjero.La República permitió asumir a la mujer un papel relevante, no sólo en política (Victoria Kent o Clara Campoamor), sino también en ámbitos culturales destacando Rosa Chacel o Carmen Conde por sus trabajos literarios y María Zambrano por sus estudios filosóficos.
En septiembre de 1933 finaliza este primer bienio, por las maniobras políticas del Partido Radical de Lerroux para echar a los socialistas del gobierno, la pérdida de prestigio y apoyo popular del gobierno, y sobre todo, por los acontecimientos de Casas Viejas (enero de 1933)  En Casas Viejas, Cádiz, los campesinos se sublevaron y atacaron a la Guardia Civil, lo que justificó el envío de la Guardia de asalto. Se desencadenó una brutal represión, se incendió la casa y se ametralló a sus ocupantes, asesinando después en el pueblo a doce hombres). Estos hechos hacen que se rompa la coalición republicana, el PSOE rompió con Azaña y los anarquistas se alejaron del juego político recomendando la abstención a sus afiliados. Finalmente Azaña presentó la dimisión y Alcalá Zamora convocó nuevas elecciones para noviembre de 1933.

lunes, 11 de marzo de 2019

La dictadura de Primo de Rivera. El final del reinado de Alfonso XIII

El 13 de septiembre  de 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera daba un golpe de Estado en Barcelona, comunicándolo al país a través de un manifiesto. El golpe no encontró apenas resistencia y fue legitimado por el rey Alfonso XIII al encargarle formar gobierno, instaurando así una dictadura militar con mando único, aunque contaría con la asistencia de un directorio militar entre  1923 y 1925.
La dictadura de Primo fue una solución autoritaria, influida por la llegada al poder de Mussolini en Italia  un año antes, y en general con el retroceso de las democracias europeas en el período de entreguerras (unos años después Salazar tomará el poder en Portugal proclamando el Estado Novo, otra dictadura militar que perduraría en diferentes formas hasta 1974).
 Las causas del golpe las encontramos en la crisis política del sistema de la Restauración, el fracaso colonial en Marruecos, la tensión con el nacionalismo y la situación social.
El golpe encontró el apoyo del Rey, que veía amenazar la propia Monarquía, del ejército, preocupado por la conflictividad social, de la Iglesia, en un clima de creciente anticlericalismo, y de la burguesía, incluida la catalana, que veía con riesgo el avance anarquista.
Las primeras decisiones de la dictadura fueron la supresión de las libertades constitucionales, la prohibición de los partidos políticos, la disolución de las cortes y la persecución del anarquismo, condenado a la clandestinidad. El régimen reprimió el catalanismo (prohibición de la bandera y del catalán en público),extendió por toda España el Somatén, una especie de milicia parapolicial conservadora, reorganizó la administración con un fuerte carácter centralista, y creó un partido propio, la Unión Patriótica, con un lema sencillo, religión, patria y monarquía.
Se instauraba un régimen conservador , corporativista,con una ideología difusa, y que fue improvisando sus medidas, carente de un liderazgo carismático y de un verdadero programa político. 
La dictadura consiguió mantenerse, principalmente, por sus éxitos iniciales (pacificación Marruecos, restablecimiento del orden público) y por coincidir con una coyuntura económica internacional favorable.
El desembarco el Alhucemas, en 1925, marcó el final de la guerra en Marruecos. En principio Primo de Rivera, al igual que los junteros, era favorable a la retirada, con la oposición de los africanistas. Sin embargo, los ataques del líder rifeño Abd-el-Krim a zonas bajo soberanía francesa precipitaron la solución. Una operación militar conjunta hispano-francesa en Alhucemas consiguió la rendición de Abd-el-Krim y la pacificación de la zona. El prestigio del ejército se recuperaba en parte, al igual que apuntaló a Primo de Rivera en el poder.
El directorio civil (1925-1930): Con el régimen consolidado, se sustituyó al directorio militar por un Directorio Civil, integrado por civiles y militares. El régimen trató de legitimarse y perpetuarse, introduciendo elementos aparentemente democráticos, aunque en realidad no lo fueran (Asamblea Nacional Consultiva, simulacro de elecciones, proyecto de nueva constitución). En política social, se creó el Consejo nacional del Trabajo, una institución que aspiraba a resolver los conflictos laborales entre la patronal y los trabajadores. Primo trató de atraerse al socialismo más moderado representado entonces por Largo Caballero, líder de la UGT, mientras que reprimió el anarquismo y el comunismo.
En esta etapa la dictadura desarrolló una importante política intervencionista en lo económico. Se crearon monopolios estatales (Telefónica, Iberia,Campsa), planificándose multitud de obras públicas (carreteras, ferrocarriles, obras hidraúlicas, lo que favoreció el desarrollo de la siderurgia y de la cementera) y se establecieron aranceles a las importaciones. En definitiva, una economía fuertemente dirigida por el Estado. Las exposiciones Internacionales de Barcelona o Sevilla en 1929 fueron una buena muestra del triunfalismo del régimen. Estos gastos tan extraordinarios generarían un estado fuertemente endeudado, precisamente en el momento en el que estalló la burbuja especulativa en 1929, con el crack de la bolsa de Nueva York y el inicio de la gran depresión. La burguesía perdió entonces la confianza en Primo de Rivera.
La oposición política y social:
La oposición al régimen fue reorganizándose y creciendo con los años. Sus principales actores fueron: nacionalistas catalanes y vascos (opuestos al centralismo) conservadores y liberales (que aspiraban a la vuelta a la Constitución de 1876), republicanos, muy activos contra la dictadura, los intelectuales (Unamuno, Valle Inclán, Ortega, Blasco Ibáñez), el mundo estudiantil (Cierre Universidad de Madrid en 1929) las organizaciones obreras (CNT-FAI, UGT desde 1927), y hasta el propio ejército (pronunciamiento militar "Sanjuanada" en 1926) . Sin apoyos, Miguel Primo de Rivera presentó su dimisión al rey en el mes de enero de 1930, exiliándose en París.

El hundimiento de la monarquía (1930-1931):
Tras el abandono de Primo, el rey Alfonso XIII trató de volver a la normalidad constitucional con el nombramiento del General Dámaso Berenguer, iniciando un breve y convulso período conocido como por la prensa como la "Dictablanda" por la lentitud de los cambios, su indefinición y la falta de capacidad de maniobra ante la crisis económica y el clima político.
 La oposición se reunió en la semiclandestinidad, con representantes de partidos republicanos (Lerroux, Azaña, Domingo), socialistas (Prieto,Fernando de los Ríos) nacionalistas gallegos y catalanes, firmando el pacto de San Sebastián, eligiendo un Comité Revolucionario, presidido por Alcalá Zamora, encargado de llevar a cabo la proclamación de la República. La CNT respaldó la conspiración pero no se adhirió al pacto.

En el mes de diciembre, una sublevación militar anticipada, iniciada por los capitales Fermín Galán y García Hernández en Jaca, fracasó al no encontrar apoyos. El fusilamiento de ambos desacreditó aún más a la monarquía y aumentó la tensión social (paro, agitación política, huelgas).
Por último, un demoledor artículo en la prensa de uno de los mayores intelectuales de la época, José Ortega y Gasset ("El error Berenguer", aparecido en El Sol, noviembre de 1930, con su famoso Delenda est monarchia, la monarquía debe ser destruida) decantó a los intelectuales definitivamente con la República. En este contexto nacerá en 1931 la Asociación al servicio de la República, con Gregorio Marañón, Pérez de Ayala y el propio Ortega entre otros.
El rey, en un último intento a la desesperada por enderezar la situación, nombró presidente al almirante Aznar, que convocó elecciones municipales para el 12 de abril de 1931, estando previstas las generales para el mes de mayo. Las elecciones del 12 de abril se plantearon como un plebiscito entre monarquía y república, con una campaña muy intensa. El sistema caciquil beneficiaba a los monárquicos en los pueblos, pero en las ciudades no. El triunfo arrollador en las capitales de provincia de los republicanos hizo estallar la alegría por toda España. El 14 de abril de 1931 se proclamaba la Segunda República Española y Alfonso XIII abandonaba el país, rumbo a París, y después a Roma, donde abdicaría en 1941 en su hijo Juan.