Albert Camus: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."

lunes, 2 de abril de 2018

La proclamación de la Segunda República. La Constitución de 1931. El bieno reformista (1931-1933)



La proclamación de la Segunda República. La Constitución de 1931. El bienio reformista (1931-1933).
Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, convocadas por el Almirante Aznar en nombre de Alfonso XIII, dieron la victoria a las fuerzas republicanas en las grandes ciudades, adquiriendo el carácter de plebiscito contra la monarquía. Ante esta situación, y sin apoyos, el rey Alfonso XIII se vio obligado a renunciar al trono y abandonar España. Los  miembros del Comité Revolucionario (firmantes del pacto de San Sebastián), proclamaron la II República el 14 de abril, convirtiéndose en el nuevo gobierno provisional, presidido por Alcalá Zamora.

 La alegría invadió las calles de toda España, ya que el nuevo régimen, el  primero plenamente democrático de la historia de España, era visto con gran esperanza por amplias capas de la sociedad (clases medias y populares), identificándolo con la oportunidad de democratizar y modernizar el Estado.  Sin embargo, las circunstancias internacionales del período (crisis del 29 y retroceso de los sistemas democráticos por el auge del fascismo) , las tensiones sociales y la gran resistencia de las élites económicas y los sectores más tradicionales del país, dificultarían el triunfo de la joven República y conducirían al golpe de estado de 1936, iniciándose la guerra civil.
 
El mismo día que se proclamaba la república en Madrid, Francesc Macià, líder de Esquerra republicana de Cataluña proclamaba en Barcelona la República Catalana independiente. Esto implicaba una desautorización del nuevo gobierno provisional, pero este se comprometió a buscar una solución inmediata para la autonomía catalana.

En junio de 1931 se celebraban elecciones a Cortes Constituyentes. Obtuvieron la mayoría una coalición de republicanos y socialistas. (El PSOE obtuvo 116 escaños, seguido del Partido Radical de Lerroux, 90 escaños, que se había convertido en un partido de derecha moderada). El primer cometido de estas cortes era elaborar un nuevo texto constitucional.
La CONSTITUCIÓN DE 1931 reflejaba un pensamiento democrático y avanzado y buscaba una redistribución de la riqueza y la creación de un estado del bienestar que alcanzara a toda la sociedad, yendo más allá de la defensa del liberalismo de constituciones anteriores.
Establecía una república democrática, bajo soberanía popular, con estricta separación de poderes, quedando el legislativo en manos de unas cortes unicamerales, elegidas por sufragio universal que, por primera vez, incluía a las mujeres. El ejecutivo se constituía según la mayoría parlamentaria. El Presidente de la República era elegido cada seis años por los diputados. Además se contempla para Cataluña y el País Vasco un estatuto de Autonomía.La Declaración de Derechos, además de la libertad de expresión en todas sus formas (opinión, expresión, imprenta, cátedra) y de asociación, recogía derechos como el del trabajo, la educación y la cultura, o a la igualdad de los cónyuges en el matrimonio, además de establecerse el matrimonio civil, el divorcio y la equiparación de derechos para los hijos legítimos e ilegítimos.

Se impuso un Estado aconfesional, pero se reconocía la libertad de conciencia y la práctica de cualquier religión, lo que levantó una gran polémica y dividió a la cámara, prohibiéndose a los religiosos dedicarse a la enseñanza. Esta postura desató airados ataques por parte de la Conferencia Episcopal (Cardenal Segura), y desde mayo del 31, fue respondida con una oleada anticlerical con ataques al clero y quema de conventos que el gobierno no supo reprimir.La Constitución fue aprobada en diciembre de 1931, formándose el primer gobierno constitucional presidido por Manuel Azaña como presidente del gobierno, e integrado principalmente por republicanos de izquierdas y socialistas. La presidencia de la República quedó en manos de Alcalá Zamora, más conservador.

Este primer periodo de la República se denomina BIENIO REFORMISTA (1931-33). Fue el periodo más activo de la República en cuanto a reformas, entre las que destacan:
• Las reformas laborales llevadas a cabo por el líder de UGT y Ministro del Trabajo, Largo Caballero, que incluían medidas como el seguro de enfermedad, las vacaciones pagadas, la jornada de ocho horas o el salario mínimo. La CNT, que no quiso colaborar en las reformas, convocó violentas huelgas revolucionarias, creando una gran inquietud en las clases medias que no veían al gobierno capaz de controlar la situación.

La Reforma Agraria (1932-33) intentó atajar el problema de la redistribución de la tierra pendiente desde el XVIII y que había creado una situación de anarquía y violencia entre los jornaleros. Sin embargo no se abordó a fondo por temor a que la oposición de los terratenientes pudiera acabar con la República. El Instituto de Reforma Agraria solo expropió algunas fincas pero a cambio de una indemnización. El problema radicó en que el Estado no disponía de recursos para la compensación y solo 10.000 campesinos obtuvieron parcelas. La reforma no solucionó los graves problemas del campo e incluso empeoró el clima social pues tanto jornaleros como propietarios perdieron la fe en la República.

La reforma militar, impulsada por el propio Azaña, pretendía reducir el número excesivo de oficiales y garantizar su lealtad al nuevo régimen. Para ello se ofreció a muchos oficiales pasar a la reserva activa con toda la paga, y aunque esta medida no causó malestar, muchos militares consideraron que se favoreció a los oficiales que defendían a la República, y algunos, siguiendo la tradición anterior, iniciaron una conspiración para derribarla. En agosto de 1932 el general Sanjurjo se pronuncia en Sevilla y al fracasar fue detenido y encarcelado junto a sus compañeros (la sentencia de muerte le fue conmutada por el exilio, instalándose en Portugal desde donde encabezaría la sublevación del 36).
 

• Se creó la Guardia de Asalto como cuerpo encargado del orden público, con el fin de sustituir al ejército en esta función.

El problema religioso:  Uno de los objetivos de la República fue limitar la influencia de la Iglesia y secularizar el Estado y la sociedad. Así se suprimió el presupuesto de culto y clero, permitiéndose el divorcio y el matrimonio civil, secularizando los cementerios y  la educación.

• El problema regionalista también dividió a la sociedad española entre los que defendían la unidad de España (el Ejército, la CEDA, los Carlistas o la Falange, y algunos partidos obreros como el PSOE o el PC, partidarios de un gobierno central fuerte, en contra de los anarquistas...) y los regionalistas catalanes y vascos. En 1932 Cataluña obtenía su Estatuto de Autonomía (la Generalitat quedaba bajo la dirección de Companys, de Esquerra Republicana) y en 1936 el País Vasco, bajo el gobierno del PNV.

• La política educativa: en este ámbito se centraron los mayores esfuerzos ,hablándose de la “República de los maestros”, con la creación de más de 10.000 escuelas y aumentando el presupuesto educativo en un 50%. El objetivo era una educación liberal, laica, mixta y gratuita, en la estela de la Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos, y acercar la cultura a toda la población (Misiones Pedagógicas de Cossío, La Barraca de García Lorca).
  La República fue el marco donde culminó la extraordinaria evolución cultural de las generaciones anteriores. Con pensadores como Ortega y Gasset, Azaña o Eugenio d`Ors, científicos como Marañón o escritores como Juan Ramón Jiménez, Pérez de Ayala o Gómez de la Serna,  además de los miembros de la generación del 27 (Federico García Lorca, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti o Jorge Guillén). El “Grupo de los Ocho” en música, el cine surrealista de Buñuel, pintores como Solana, Zuloaga, Miró,  Dalí  y Pablo Picasso, aunque este  último la mayor parte de su obra la realizó en el extranjero.La República permitió asumir a la mujer un papel relevante, no sólo en política (Victoria Kent o Clara Campoamor), sino también en ámbitos culturales destacando Rosa Chacel o Carmen Conde por sus trabajos literarios y María Zambrano por sus estudios filosóficos.
En septiembre de 1933 finaliza este primer bienio, por las maniobras políticas del Partido Radical de Lerroux para echar a los socialistas del gobierno, la pérdida de prestigio y apoyo popular del gobierno, y sobre todo, por los acontecimientos de Casas Viejas (enero de 1933)  En Casas Viejas, Cádiz, los campesinos se sublevaron y atacaron a la Guardia Civil, lo que justificó el envío de la Guardia de asalto. Se desencadenó una brutal represión, se incendió la casa y se ametralló a sus ocupantes, asesinando después en el pueblo a doce hombres). Estos hechos hacen que se rompa la coalición republicana, el PSOE rompió con Azaña y los anarquistas se alejaron del juego político recomendando la abstención a sus afiliados. Finalmente Azaña presentó la dimisión y Alcalá Zamora convocó nuevas elecciones para noviembre de 1933.
 

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