Albert Camus: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."

lunes, 2 de abril de 2018

El gobierno radical cedista (1933-1935). La Revolución de Asturias. El Frente Popular, las elecciones de 1936 y el nuevo gobierno.

El gobierno radical cedista (1933-1935). La Revolución de Asturias. El Frente Popular, las elecciones de 1936 y el nuevo gobierno
La II República fue proclamada el 14 de abril de 1931, dando paso a un gobierno provisional y al Bienio Reformista (1931-33), que promulga la Constitución de 1931 e inicia un intenso periodo de reformas. Pero en septiembre de 1933, una serie de circunstancias, las maniobras políticas del Partido Radical de Lerroux para echar a los socialistas del gobierno, la pérdida de prestigio y apoyo popular del gobierno, por hechos como los de Casas viejas, hacen que se quiebre la coalición republicana y el Pacto de San Sebastián. El PSOE rompió con Azaña y los anarquistas se alejaron del juego político recomendando la abstención a sus afiliados. Finalmente Azaña presentó la dimisión y Alcalá Zamora convocó nuevas elecciones para noviembre de 1933. La gran novedad era que las mujeres votaban por primera vez con lo que el censo electoral se duplicó.
La disgregación de los partidos de izquierda y la abstención anarquista favoreció la victoria de una coalición de las derechas formada por los Radicales de Lerroux y la CEDA (Confederación Española de Derechas autónomas) de Gil Robles (46,7% del total de los votos entre ambos). Lerroux asumió la jefatura del gobierno y comenzaba así BIENIO RADICAL-CEDISTA (1933-1935):
El nuevo gobierno se dedicó a echar para atrás las medidas más revolucionarias del periodo anterior: se paralizó la reforma agraria, se ralentizó la construcción de escuelas, recuperándose el presupuesto del clero, se decretó una amnistía para los militares participantes en el golpe del 32 (Sanjurjada), se detuvo la reforma militar y se puso en puestos clave a militares sospechosos de ser contrarios a la república (Mola, Franco, Goded)  además de paralizarse los estatutos de autonomía.  Esta actitud provocó un intento de la izquierda por crear una república de los trabajadores mediante la revolución, que se materializó en octubre.

La revolución de octubre de 1934: Largo Caballero impulsó la Alianza Obrera, alianza revolucionaria de todos los partidos obreros y la creación de un comité para la organización del golpe revolucionario. El detonante fue la incorporación de tres ministros de la CEDA al gobierno de Lerroux el 4 de octubre de 1934 y la huelga general convocada para el  día siguiente por la UGT. Como movimiento nacional la revolución fue un fracaso, triunfando solo en Asturias, que quedó aislada del resto del movimiento. Durante 15 días Asturias fue controlada por los comités obreros, uniéndose socialistas, comunistas y anarquistas(Alianza Obrera). La dura intervención del ejército de Marruecos, al mando del general Franco, provocó un levantamiento en la región de dimensiones de guerra civil (2.000 muertos y cerca de 30 000 detenidos). Cuando la revolución finalizó el país estaba profundamente dividido.
En Cataluña, la insurrección tuvo carácter independentista, y fue dirigida por el propio Companys, presidente de la Generalitat que proclamó el Estat Catalá dentro de la República Federal Española. La revuelta fue rápidamente reprimida por del Ejército. La autonomía de Cataluña quedó suspendida temporalmente y su gobierno encarcelado.

La revolución provocó una fuerte polarización política. Calvo Sotelo fundó el Bloque Nacional que defendía una monarquía tradicional basada en una autoridad fuerte. Por otro lado desde el inicio de la república estaba presente aunque de forma minoritaria el Partido Carlista o tradicionalista de Fal Conde. También con carácter hostil a la República estaba la extrema derecha. Inspirada en modelos europeos como el fascismo italiano, surgieron partidos totalitarios (JONS de Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo) que acabaron uniéndose al último en crearse, Falange Española, fundada en 1933 por José Antonio Primo de Rivera (hijo del dictador).
A finales de 1935 estallaron varios escándalos financieros en el entorno de Lerroux, como el escándalo del estraperlo, que rompieron la alianza entre los radicales y la CEDA. Alcalá Zamora convocó nuevas elecciones para 1936.
Con la experiencia de lo ocurrido en las elecciones anteriores, la izquierda comprendió la necesidad de presentarse unida a las elecciones, con lo que se configuró el Frente Popular que agrupaba a toda la izquierda: republicanos (unificados en la Izquierda Republicana de Azaña), socialistas (PSOE de Prieto, Besteiro y Largo Caballero), comunistas (PCE de José Díaz y La Pasionaria y el nuevo partido antiestalinista POUM, liderado por Andreu Nin) e incluso contaba con el apoyo de los anarquistas (CNT-FAI) y en Cataluña de la izquierda republicana (ERC de Lluis Companys). Su programa estaba basado en una amnistía para los implicados en la Revolución de Octubre y en la extensión de la Reforma Agraria y el Estatuto de Autonomía. La derecha no fue capaz de mantener la alianza del 33 y participó dividida en las elecciones.

En las elecciones de febrero del 36 obtuvo mayoría el Frente Popular (4,8 millones de votos) aunque los partidos de derecha obtuvieron un considerable número de votos (3,9 millones). La derecha obtuvo mayoría en las zonas rurales donde predominaban los pequeños y medios propietarios (Navarra, Castilla y León), mientras que la izquierda ganaba en las grandes ciudades industriales, en las provincias donde abundaban los jornaleros (Andalucía o Extremadura), y en las regiones partidarias de la autonomía (Cataluña o el País Vasco).
 
El gobierno del Frente Popular decretó la amnistía para los presos políticos y restableció el estatuto de autonomía, reanudándose el proceso reformista interrumpido en 1933. Hasta el alzamiento de julio del 36 la República estuvo gobernada por Azaña como presidente, que sustituye a Alcalá Zamora, y Casares Quiroga como jefe del gobierno. Los socialistas se encontraban divididos, pues un sector quería colaborar con los partidos republicanos (Prieto) pero otro quería llevar a cabo una revolución en alianza con la CNT. La movilización popular de la izquierda fue muy intensa en este periodo, exigiendo mejoras laborales en el campo, iniciándose huelgas y procediéndose a la ocupación de tierras (ante el retraso de la reforma agraria).
 
 Las derechas no encajaron nada bien el triunfo de la izquierda, y, con un creciente protagonismo de  Falange Española, se fomentó un clima de enfrentamiento civil y crispación política (“La dialéctica de los puños y las pistolas” en palabras de J. A. Primo de Rivera) extendiéndose las acciones violentas contra militantes de organizaciones obreras, contestadas por estos con la creación de milicias.
 
Durante estos meses en la calle fue subiendo la tensión y los estallidos de violencia fueron frecuentes: agresiones, palizas, asesinatos, incendios… Parte del ejército inició una conspiración militar desde el triunfo del frente popular, justificado según ellos por que la revolución era inminente y el gobierno era incapaz de controlarla. Tanto una parte de la derecha como de la izquierda no aceptaban la República planteada en 1931. También en las Cortes se daban frecuentes enfrentamientos de gran  virulencia.
El 12 de julio de 1936 fue asesinado por unos falangistas el teniente Castillo, perteneciente a la Guardia de Asalto y militante socialista. Al día siguiente un grupo de compañeros, actuando por su cuenta, detuvo y ejecutó al diputado y uno de los líderes de la derecha José Calvo Sotelo. Este fue el pretexto para el alzamiento militar dirigido por los generales Mola, Sanjurjo, Franco y Goded, y que contó con el apoyo de parte de la derecha, de la jerarquía eclesiástica y de los grandes capitales del país, así como de la Italia fascista y la Alemania nazi.
 
El 17 se sublevó el ejército de Marruecos, y durante muchas horas se pensó que el alzamiento era algo aislado y condenado al fracaso por lo que el gobierno no tomó demasiadas medidas. Pero el día 18 muchas regiones se habían sumado al alzamiento mientras otras permanecían fieles a la República, cuyo gobierno colapsó, entregando las armas a los milicianos dispuestos a defenderla. La polarización política y social, junto con el fracaso del golpe de estado ante la resistencia de las organizaciones obreras hacían del conflicto algo inevitable. La guerra civil comenzaba .
 
 

2 comentarios:

  1. oye chaval, no se quien pero muy los resumenes. EL PROBLEMA que veo yo al menos es que tanta imagen entre los párrafos me saca un poco del tema sabes? Como que me distraen.

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  2. Hola. Tienes razón, las entradas están pensadas para copiar el texto y estudiar desde ahí, y por otro lado para proyectar las imágenes en clase, por eso están así. En clase pincho en una imagen y aparecen las demás en el mismo orden del texto que trabajamos, tipo presentación. Un saludo

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