Albert Camus: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."

jueves, 8 de marzo de 2018

La intervención en Marruecos. Repercusiones de la Primera Guerra Mundial en España. La crisis de 1917 y el trienio bolchevique.


La intervención en Marruecos. Repercusiones de la Primera Guerra Mundial en España. La crisis de 1917 y el trienio bolchevique.
La crisis final de la Restauración durante el reinado de Alfonso XIII se fraguó entre las derrotas en Marruecos, la tensión con los nacionalistas catalanes y el ejército, y sobre todo con el movimiento obrero y campesino, sin olvidar el avance  de las ideas republicanas. Los partidos tradicionales fueron incapaces de hacer frente a los grandes problemas del período.

La intervención en Marruecos:
En el contexto del imperialismo europeo, España, huérfana de colonias desde el desastre del 98, deseaba recuperar el prestigio. Sin embargo, debido a su debilidad económica y militar tuvo que asumir un papel menor, supeditado a las grandes potencias del período. Dentro de las crisis marroquíes entre Francia, Inglaterra y Alemania, en 1906, se organizó la Conferencia de Algeciras, que asignó a España la administración del norte de Marruecos (la región montañosa del Rif entre Ceuta y Melilla, posesiones españolas desde hacía siglos), correspondiendo a Francia el sur del país.Esta región se sumaba al Sahara español y a la Guinea Española, como parte del imperio colonial español. En ambos casos, la implantación española fue muy escasa y tardía, siendo más nominal que efectiva, y vinculada a la obtención de recursos naturales, con población fundamentalmente militar y personal minero.

La colonización del Marruecos español , oficialmente un protectorado con capital en Tetuán,se inició tras la firma del tratado de Fez en 1912, aunque no fue nada fácil debido a la resistencia de las cabilas bereberes .

Ya en 1909, las tribus rifeñas habían logrado derrotar gravemente en el El Barranco del Lobo al ejército español,que protegía a los trabajadores de un ferrocarril minero en Melilla. Estos sucesos tuvieron relación directa con la semana trágica de Barcelona, iniciada ante el llamamiento a filas de los reservistas para ir a Marruecos. 

 La ocupación del Rif prosiguió lenta y penosamente hasta que en 1921, una imprudente acción militar por parte del general Silvestre, adentrándose en territorio enemigo, fue replicada por el líder rifeño Abdel-Krim,  con una emboscada a las tropas españolas,  infringiéndoles  una gravísima derrota, el llamado desastre de Annual, con cerca de 13.000 muertos.
Las repercusiones políticas fueron enormes, acentuando las crisis de la Restauración y llegándose a cuestionar el papel del Rey. El rechazo al militarismo, la impopularidad de la aventura colonial, y los enormes costes humanos llevaron a iniciar una investigación, el Expediente Picasso. El prestigio de republicanos  socialistas, que defendían el abandono de Marruecos, fue en aumento, mientras que el ejército y la monarquía resultaron muy dañados, siendo una de las causas fundamentales de la dictadura de Primo de Rivera en 1923.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) y sus repercusiones en España:
La gran guerra enfrentó a las potencias centrales (Alemania y el Imperio Austrohúngaro) y los aliados de la entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia), y fue vista con gran expectación en España, aunque con cierta distancia. En España hubo bastante consenso en la declaración de neutralidad dado el estado en el que se encontraba el ejército español y la situación social. Lógicamente hubo germanófilos y aliadófilos entre los distintos partidos y grupos sociales, los conservadores apoyaban a Alemania y Austria, representantes del orden , la autoridad y la tradición, mientras que los liberales simpatizaban con los aliados, vinculados a la razón, la modernidad, el derecho y la libertad.  Solamente se cuestionó la neutralidad durante la campaña de los submarinos alemanes, que hundieron decenas de mercantes españoles.
 
Los efectos de la guerra fueron principalmente económicos y sociales. La relativa modernización iniciada a principios de siglo se consolidó ante el empuje de las exportaciones a ambos bandos contendientes, viviéndose un período de aumento de la producción industrial y del comercio, destacando sectores tradicionales como el textil, la siderurgia, el carbón, o el cereal, pero añadiéndose otros nuevos entre los que podemos citar a la industria química, las armas ligeras o la construcción naval. La balanza comercial española se equilibró, se canceló la deuda externa, acumulándose grandes reservas de oro. Los beneficios empresariales fueron espectaculares, lo que nos lleva a los efectos negativos.

 
El alza de los precios (inflación), debido al crecimiento económico y a las exportaciones internacionales fue notable, lo que no fue acompañado por una subida de sueldos equiparable. Por esta razón la precariedad, la especulación, la carestía de productos de primera necesidad y los motines de subsistencia se generalizaron, al igual que los conflictos laborales, siendo abanderados por los dos grandes sindicatos, la CNT y la UGT. La epidemia de gripe mundial, llamada española de 1918 fue el trágico colofón a la guerra, generando millones de muertos por todo el mundo, cerca de 200.000 en nuestro país.
 
La crisis de 1917 y el trienio bolchevique (1918-1921):
En este contexto, y tras el triunfo de la revolución rusa , la situación política y social de España era claramente inquietante para los grupos dirigentes del país.
Tres grandes conflictos  estallaron el mismo año en la llamada crisis de 1917.
Por una parte, se produjo un enfrentamiento entre el gobierno y el ejército, que reclamaba mejoras salariales y laborales. La desproporcionada cantidad de oficiales, beneficiados por los ascensos, los africanistas, fue un factor decisivo en este movimiento. Se crearon las llamadas Juntas de Defensa, que denunciaban la situación de los militares y se erigieron en una especie de sindicato  dentro del Ejército. El gobierno de Dato no pudo disolver el movimiento, que no tuvo mayor desarrollo al no coincidir con los otros acontecimientos del período. Por otra parte, los nuevos generales del ejército, básicamente jóvenes africanistas (Sanjurjo, Mola, Goded o Franco) aspiraban a que éste volviera a ser protagonista en la política, recuperando los valores tradicionales frente al nacionalismo, a los políticos y al movimiento obrero. 
 
-La crisis política se inició con la  suspensión de las garantías constitucionales y la disolución de las cortes por parte del gobierno conservador de Dato, en mitad de una de las habituales crisis de los gobiernos del turno. La burguesía catalana de la Lliga regionalista, liderada por Cambó, convocó a la oposición a una Asamblea de Parlamentarios, que se celebró en Julio en Barcelona, a la que asistieron republicanos y socialistas. Se reclamaba una reforma constitucional que recogiera la España plurinacional, la reapertura de las cortes y un cambio de gobierno. La disolución de la Asamblea por parte de la Guardia Civil evitó la continuidad del movimiento. Pese a ello, a continuación se formó en España un  gobierno de concentración, formado por liberales, conservadores e incluso miembros del catalanismo.

-Finalmente, en agosto, la UGT y la CNT declararon la huelga general revolucionaria en España. El alcance de la huelga fue desigual, centrándose en Barcelona, Madrid y Bilbao o Asturias. El miedo de las clases dirigentes, incluida la burguesía catalana, desencadenó una feroz represión del ejército, convertido en elemento imprescindible para mantener el sistema, lo que radicalizó el movimiento obrero.
 
La influencia de la toma del poder por parte de los bolcheviques de Lenin en octubre de 1917 fue enorme en todo el mundo, y en España llegó en un momento de gran agitación social. En el campo andaluz, las frecuentes crisis de subsistencias y la precariedad llevaron a los campesinos , fundamentalmente anarquistas y en menor medida socialistas a las revueltas, manifestaciones, huelgas, así como  a la ocupación de tierras y a breves experiencias de comunismo libertario (gimnasia revolucionaria), por lo que se ha dado en llamar a esta etapa entre 1918 y 1921, el trienio bolchevique.

La situación hizo que el gobierno decretara el estado de guerra, haciendo intervenir al ejército en las labores del campo. Es en este período donde se enmarca el crecimiento de la CNT en Cataluña, liderando la histórica huelga de la canadiense por la que se extendió la jornada de 8 horas a toda España. La Patronal de empresarios industriales, asustada, se mostró dispuesta a combatir a la CNT mediante el pistolerismo, lo que inició una espiral de atentados y violenta represión.


En síntesis, la  situación de crisis continua propiciada por el papel del ejército, la guerra de Marruecos, el nacionalismo y la conflictividad social  no pudo ser afrontada por los ineficaces, divididos e inestables partidos dinásticos (de 1918 a 1923 hubo 11 gobiernos), generándose un clima que cuestionaba el orden político, social y económico hegemónico. La oligarquía dominante, la Iglesia, la Corona y el Ejército propiciaron la aparición de un "cirujano de hierro". Así, en 1923, un golpe de estado del general Primo de Rivera pondría fin a la Restauración iniciando una dictadura hasta 1930. 






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