Albert Camus: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."

lunes, 5 de marzo de 2018

Alfonso XIII y la crisis del sistema político de la Restauración: los partidos dinásticos. Las fuerzas políticas de oposición: republicanos, nacionalistas, socialistas y anarcosindicalistas

La crisis del Sistema de la Restauración y la caída de la Monarquía (1902-1931)

El reinado de Alfonso XIII (1902-1930) asistirá a la crisis del sistema canovista de la Restauración, acuciado por los problemas internos de los partidos dinásticos,las injerencias del rey en la política,  el problema social y el conflicto obrero, el nacionalismo, el avance republicano y las derrotas del ejército en Marruecos.
Varios de estos problemas coincidirán en la primera crisis del reinado, en 1905, cuando en un ambiente muy crispado entre los nacionalistas y el estamento militar (tras la victoria de la Lliga de Cambó en las elecciones locales), unas viñetas publicadas en un semanario satírico catalánCu-Cut! desencadenaron una feroz reacción del ejército que consiguió la aprobación de la Ley de Jurisdicciones en 1906 que concedía a los tribunales militares la jurisdicción sobre cualquier ofensa al ejército o a la patria.

 El regeneracionismo político: 
Tras la muerte de los líderes históricos del turno de partidos, Cánovas (1897) y Sagasta (1903), sus sucesores trataron de llevar a cabo algunos de los proyectos regeneracionistas en la línea impulsada por Joaquín Costa, tratando de modernizar  y europeizar España (Ortega) e intentando llevar a cabo la "revolución desde arriba" como diría Maura, para evitar la "revolución desde abajo".
Tras un primer intento por parte de Francisco Silvela, su sucesor, Antonio Maura, político conservador, será quien ponga en práctica el primer ensayo regenerador entre 1907 y 1910, con la creación del Instituto Nacional de Previsión, destinado a mejorar la situación de los obreros, el descanso dominical o la nueva Ley Electoral y la de Administración Local para luchar con el caciquismo y el fraude electoral. Maura también trató de reconstruir la flota naval, pero su autoritarismo y sobre todo la polémica intervención militar en Marruecos que ocasionó una revuelta popular en la  Barcelona de 1909,  le llevarían a dimitir, siendo sustituido por Eduardo Dato en el liderazgo del partido conservador.


La Semana trágica de Barcelona (1909): En una ciudad con una gran tensión con los militares y el nacionalismo, con el auge del anarquismo y el republicanismo de Lerroux, junto con el creciente anticlericalismo, estalló un grave conflicto con la llamada a filas de los reservistas para la guerra de Marruecos. Los disturbios fueron aumentando y se convirtieron en una auténtica revuelta popular, con más de 100 muertos y miles de detenidos. La represión fue feroz, con juicios sumarios y ejecuciones. Uno de ellos fue el pedagogo anarquista Francisco Ferrer Guardia,fundador de la escuela moderna, cuyo injusto fusilamiento creó una fuerte protesta nacional (¡Maura no!) y una campaña internacional de solidaridad.
El nuevo gobierno liberal (1910-1912) fue presidido por José Canalejas, el cual, con un programa regeneracionista suprimió los odiados impuestos de consumos, reformando el sistema de quintas, limitando la implantación de las órdenes religiosas (Ley Candado) y tramitando la Ley de Mancomunidades. Era un primer paso en la descentralización , canalizando las reivindicaciones autonomistas y claros avances sociales.  No pudo llevar a cabo más proyectos al ser asesinado en la puerta del Sol en 1912. Sus sucesores en el partido liberal serían el Conde de Romanones o García Prieto.
La falta de liderazgos fuertes tras la caída de Maura en 1909 y la desaparición de Canalejas , junto a la profunda división interna de los partidos dinásticos llevó a las fuerzas de oposición a crecer y a ir conquistando espacio político de manera paulatina.  El debilitamiento del caciquismo y del turno, la crisis política permanente, junto con la conflictividad social y la inmensa capacidad de movilización de las organizaciones obreras caracterizarían esta etapa y anticipaban el fin de la Restauración.
 
Las fuerzas políticas de oposición:
 
-El republicanismo se fue reforzando desde principios de siglo, destacando el gran partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux, hábil político y demagogo, anticatalanista y anticlerical en sus comienzos, supo atraerse a amplias capas de las clases medias y fue de los primeros partidos modernos en cuanto a su organización. El anticlericalismo estaba muy arraigado entre amplias capas de la sociedad, desde el movimiento obrero al republicano (Blasco Ibáñez es otro ejemplo).   Un nuevo partido, más moderado y de menor recorrido, pese a las expectativas quue despertó, fue el Partido Reformista de Melquiades Alvárez, en el que militarían intelectuales de la talla de  Manuel Azaña o José Ortega y Gasset. Los antiguos partidos de Pi i Margall o Salmerón se irían disolviendo y reorganizando, configurando un republicanismo bastante dividido.
-El nacionalismo: En Cataluña, la aparición de la Lliga Regionalista de Prat de la Riba y Cambó fue decisiva en la evolución política del período. Era un partido nacionalista burgués y conservador, con un periódico representativo (La Veu de Catalunya) que lograría romper con el sistema del turno canovista en 1907. Ese año, Solidaritat Catalana (Coalición electoral surgida tras la ley de jurisdicciones) lograría casi la totalidad de los diputados catalanes, siendo decisivos en la creación de la Mancomunitat en 1914.
La izquierda republicana y catalanista (Estat Catalá, de Francesc Maciá, abiertamente independentista, o Acció Catalá), muy dividida, estaría en un segundo plano hasta la creación de Esquerra Republicana de Catalunya en 1931, siendo desde entonces el referente nacionalista en Cataluña, hegemónica fuerza catalanista durante el período republicano.
En el País Vasco, el dominio del PNV, apoyado por la burguesía vasca, era incuestionable, y constituía un nacionalismo más radical  y conservador, influido por la iglesia. Tras la muerte de su fundador, Sabino Arana, su programa establecía como objetivo prioritario la restauración foral,  destacando la proliferación de asociaciones culturales, sindicales (ELA), o de la prensa(Aberri, Euskadi).
El galleguismo, reducido hasta entonces a un movimiento cultural, fue conformando un movimiento político nacionalista, que culminaría con la fundación de la ORGA (Organización Republicana Gallega Autónoma). En Andalucía destacaría la labor de Blas Infante, principal ideólogo del andalucismo.
Socialistas: En sus dos ramas, política (PSOE) y sindical (UGT) el crecimiento fue sostenido, especialmente en Madrid, Asturias o el País Vasco, aunque fue renunciando progresivamente a la revolución social, acorde con la socialdemocracia que imperaba en los partidos europeos. Así, en 1910, y fruto de una coalición con los republicanos, Pablo Iglesias conseguía la primera acta parlamentaria para un socialista en España. La posterior evolución del socialismo tras la revolución rusa llevaría a que en 1921, una escisión del PSOE no conforme con su línea política formará el Partido Comunista de España, integrado en la Internacional Comunista (komintern) impulsada por Lenin. 



Anarcosindicalismo:  La fundación en Barcelona, en 1910 de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) constituirá un gran éxito, al convertirse en el mayor sindicato español, siendo decisivo su papel en los grandes conflictos del período (Semana Trágica ,crisis de 1917 o trienio bolchevique en el campo andaluz).
Con la huelga de La Canadiense en 1919, que paralizó Barcelona y su industria, obteniendo todas sus reivindicaciones (readmisión despedidos y sobre todo la jornada de 8 horas, extendida a toda España) el movimiento obrero español tomó un fuerte impulso y la CNT un prestigio inmenso. Los enfrentamientos entre la patronal y los obreros fueron constantes en estas primeras décadas del siglo XX,así como los atentados (el presidente Eduardo Dato, el líder anarquista Salvador Seguí) y la represión sindical a través del pistolerismo.


Para finalizar, cabe destacar que durante las primeras tres décadas del siglo XX, la economía española experimentó una importante transformación, con la entrada de capital extranjero, el desarrollo de industrias como la siderurgia, el textil o la química, nuevas fuentes de energía como la electricidad o el petróleo, y un cambio en la población activa, con el avance de los empleos industriales y de servicios, consolidándose el mundo urbano. A nivel cultural, este período, que culminaría brillantemente en la II República, desarrolla la llamada edad de plata de la cultura española, con las generaciones del 98, del 14 y del 27 . En esta época conviven Machado, Unamuno, Ortega, Ramón y Cajal, Marañón, Lorca, Buñuel, Picasso o Dalí.  La guerra civil y la dictadura franquista cortarían violentamente este despegue cultural y económico español.




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