Albert Camus: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."

domingo, 21 de enero de 2018

El reinado de Isabel II (1833/1868). La primera guerra carlista. Evolución política, partidos y conflictos. El estatuto real de 1834 y las constituciones de 1837 y 1845.

Durante el largo reinado de Isabel II (1833/1868) asistimos al paso definitivo del Antiguo Régimen al liberalismo burgués, caracterizado por una monarquía constitucional inspirada en los principios del liberalismo político, y por sentar las bases de una economía capitalista industrial y su correspondiente sociedad de clases.


1) La cuestión sucesoria y la primera guerra carlista (1833-1840):
A la muerte del rey Fernando VII en 1833, su hermano Carlos María Isidro ,con el Manifiesto de Abrantes, se autoproclamaba rey, negando la Pragmática Sanción que permitía gobernar a Isabel bajo la tutela de la regente  María Cristina, la cual necesitará buscar el apoyo del liberalismo moderado. Se iniciará así un conflicto sucesorio y político que enfrentará a dos bandos:
-Los carlistas, absolutistas radicales,antiliberales que defendían el Antiguo Régimen, apoyados por terratenientes, aristocracia, la Iglesia y amplios sectores populares de las zonas rurales, especialmente en Navarra y País Vasco por la cuestión foral. También recibirán cierto apoyo de estados absolutistas europeos (Su lema era "Dios, Patria, Rey").
-Los liberales, apoyados por la burguesía y las ciudades (incluso las vascas), las potencias liberales europeas, tendrán el carismático liderazgo del general Espartero.
La guerra se desarrolló principalmente en el Norte, al margen de partidas guerrilleras carlistas que operaban en el Maestrazgo, en Aragón( general Cabrera) o Cataluña. Tras el fallido asedio de Bilbao y la muerte de Zumalacárregui,las expediciones carlistas, incluida la del propio rey Carlos a las puertas de Madrid, fracasaron al no conseguir apoyos. Los liberales pasaron a la ofensiva con más recursos y forzaron el exilio de Carlos y la paz con el Convenio de Vergara entre Espartero y Maroto . En él se reconocía a Isabel como reina y se prometían respetar los fueros y reintegrar a los militares carlistas. Las partidas de los intransigentes dirigidas por Cabrera continuaron la guerra en la zona del Maestrazgo aragonés  hasta su derrota en 1840. Con posterioridad asistiremos a nuevos alzamientos carlistas de menor envergadura (destacando la llamada segunda guerra carlista entre 1846 y 1849, centrada en Cataluña, llamada guerra dels matiners) y finalmente la tercera guerra carlista entre 1872 y 1878 (pretendiente Carlos VII).  Tras la restauración parte del ideario carlista lo recogerá en parte el PNV y ya en el XX el franquismo integrará a los llamados tradicionalistas (requetés) en la FE-JONS en 1937. Los sucesos de Montejurra,en 1976, ya en plena transición democrática, supondrán el fin del carlismo.

 2)Evolución política del reinado de Isabel: Se caracterizará por la inestabilidad política, salpicada por pronunciamientos militares y cambios de gobiernos, alternándose los liberales moderados y en menor medida los progresistas. El partido moderado, liderado por el general Narváez, se apoyaba en los grandes terratenientes y la alta burguesía, defendiendo la soberanía compartida, cortes y rey, la limitación de los derechos individuales y un sufragio censitario muy restringido. Los progresistas de Espartero, apoyados por la pequeña y mediana burguesía, así como las clases medias urbanas, abogarán por la soberanía nacional y la limitación del poder del rey y la Iglesia, ampliando las bases electorales. De su ala izquierda irán surgiendo fuerzas políticas democrático-republicanas.
La minoría de edad de la reina en 1833 favorece la identificación de varias etapas de regencia antes de su gobierno efectivo en 1843.

2.1. La regencia de María Cristina (1833/1840). Se iniciará en plena guerra carlista una tímida transición hacia el liberalismo con reformistas como Cea Bermúdez y sobre todo Martínez de la Rosa, que elaboró el Estatuto Real de 1834, una carta otorgada que reconocía cortes bicamerales,  y una gran capacidad de intervención y legislación para la corona. Las fuerzas progresistas presionaron a la reina para profundizar en la ruptura con el Antiguo Régimen y así el ministro Mendizábal, ordenó en 1836 la gran desamortización de los bienes del clero, así como la libertad de imprenta.  Tras un pronunciamiento progresista en la Granja, la reina regente se vio obligada a restituir brevemente la constitución de Cádiz y finalmente se elabora una nuevo texto legal.La Constitución de 1837 consolidó el régimen constitucional, proclamando la soberanía nacional aunque con amplios poderes del rey, la división de poderes, derechos individuales, autonomía municipal y restauraba la Milicia nacional. Del mismo modo en este periodo (1835-40) se promulgaron leyes progresistas como la eliminación de los diezmos, las aduanas interiores o los gremios y mayorazgos, aboliendo el régimen señorial.

2.2. La regencia de Espartero (1840-1843). La oposición de la regente a algunas de estas medidas generó una gran oposición de los progresistas que la obligaron a abandonar el trono. El victorioso Espartero, duque de la victoria, ocupó el cargo de regente. Sus maneras autoritarias y sus acuerdos librecambistas con Inglaterra (que perjudicaban a textil catalán) llevaron a un pronunciamiento liderado por Narváez que le obligó a dimitir. Las cortes adelantaban la mayoría de edad de la reina, iniciándose su reinado efectivo.

2.3. La Década Moderada (1844-1854). El general Narváez será el hombre fuerte del período, iniciado con la promulgación de la Constitución de 1845, mucho más conservadora ,estado confesional católico, con soberanía compartida Rey-Cortes, sufragio restringido y un mayor centralismo e intervención real.
 En esta etapa se firman importantes acuerdos como el concordato con la Santa Sede en 1851 (que compensará a la Iglesia por la desamortización y le dará un gran protagonismo en la enseñanza)   y reformas como la creación del Banco de España, la Guardia Civil,la ley de ayuntamientos, la Ley Moyano en educación y sobre todo la reforma tributaria a cargo del ministro Mon.

Las divisiones entre el partido moderado ("disidencia puritana")los escándalos de corrupción y financieros llevarán a que las clases populares dieran su apoyo a un pronunciamiento de regeneración liberal, liderado por el general Leopodo O´Donnell, en 1854 (La "Vicalvarada"). Con el "Manifiesto de Manzanares" redactado por un joven Cánovas del Castillo, que hablaba de "conservar el trono, pero sin la camarilla que lo deshonra", se invitaba a sumarse al pronunciamiento a progresistas y demócratas. Tras recibir el apoyo de las clases populares y producirse diversas insurrecciones populares en las ciudades,la llamada revolución de 1854 estudiada por Karl Marx, los acontecimientos aconsejaron a la reina cambiar el rumbo y entregar el poder a los progresistas.

2.4. El Bienio Progresista (1854-1856).  La reina encargó formar gobierno a Espartero y los progresistas que restaurará leyes como la de Imprenta, la Milicia nacional y elaborarán un proyecto constitucional en 1856, la Non-nata, que no llegará a ser promulgada. Así mismo se iniciará una nueva desamortización, la civil de Pascual Madoz en 1855 y se aprobará la ley de Ferrocarriles y la ley de sociedades de Crédito. La gran oposición de la Iglesia, los moderados y parte de los progresistas llevarán a la caída de Espartero, liderada por O´Donnell, quien se tuvo que enfrentar no obstante a una gran resistencia de las clases populares que apoyaban a Espartero.
Una vez reprimidos todos los movimientos de resistencia y retirado Espartero de la escena, el gobierno de O'Donnell decretó la supresión de la Milicia nacional destituyó ayuntamientos y diputaciones y reprimió la prensa.El 2 de septiembre de  1856 declaraba cerradas definitivamente por Real Decreto las Cortes Constituyentes, cuando aún no se había proclamado la Constitución. Finalmente, por otro Real Decreto, se restablecía la Constitución de 1845 modificada con un Acta Adicional que liberalizaba su contenido. Fue el final del bienio progresista.

2.5. Alternancia Moderados-Unión Liberal (1856-1868). Un nuevo partido, la Unión Liberal de O´Donnell (tercera vía entre los dos partidos liberales), protagonizará los años más prósperos, destacando una activa política exterior de prestigio (expediciones imperialistas en Marruecos, Cochinchina o Santo Domingo). Se alternará con el partido moderado de Narváez, en un ambiente de creciente oposición a la reina, crisis económica profunda, agitaciones obreras y campesinas o estudiantiles (Noche de San Daniel)pronunciamientos progresistas duramente reprimidos (como la sublevación del cuartel de San Gil)  y el avance de las ideas democráticas (Sufragio Universal) e incluso republicanas.
Las fuerzas progresistas firmarán en 1866 el Pacto de Ostende, que aspiraban a derrocar a Isabel II y convocar un proceso constituyente. Los generales Prim y Topete, junto con el unionista Serrano, liderarán la "Gloriosa Revolución" en septiembre de 1868, provocando el exilio de la reina e inaugurando una época de esperanza con un nuevo régimen democrático. Se iniciaba así el sexenio democrático.



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