Albert Camus: "A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."

viernes, 8 de marzo de 2013

Hasta siempre Chávez


Más allá de visiones racistas, personalistas o simples manipulaciones mediáticas, la figura del presidente de Venezuela Hugo Chávez, fallecido esta semana, adquiere una enorme importancia histórica. Chávez, estandarte de la revolución bolivariana que se extiende por América latina supo ganarse el favor del pueblo venezolano e integrarlo en la política de la que había estado marginado por la democracia burguesa. Simplemente por la nómina de detractores de Chávez es difícil no tenerle simpatías, ya que siempre ha sido blanco de la extrema derecha y de los medios de intoxicación en España y el mundo, incluidos los supuestos progresistas. El trato degradante que le han dado siempre en los informativos, quedándose con las expresiones más anecdóticas de su gobierno, sus canciones y bailes, y siempre manipulando u olvidando la realidad política del cambio que la revolución está llevando a Venezuela y a otros países como Ecuador o Bolivia. El neoliberalismo no consiente disidencias y las oculta o sataniza. El gobierno de Chávez es parte del eje del mal y él un dictador sanguinario.

Un gobierno que recordemos ha ganado 11 elecciones (declaradas las más democráticas de América , incluyendo las de EEUU, que dieron la victoria a Bush  en 2000 con un más que discutible recuento electoral) que ha reducido la pobreza extrema de un país rico en petróleo pero del cual sólo se habían beneficiado las oligarquías y las multinacionales extranjeras, que tiene a la mayor parte de los medios de comunicación en su contra (y a pesar de ello se sigue hablando de dictadura, de represión de los medios disidentes, etc..). que ha sufrido un golpe de estado apoyado por Estados Unidos o España (el gobierno Aznar, hecho por el cual Chávez llamó fascista al expresidente siendo reprendido "educadamente"por Zapatero y de manera grosera y soberbia por el borbón Juan Carlos), que tiene más apoyo popular del que nunca tuvo ningún presidente electo en la historia, en fin, un gobierno del pueblo y para el pueblo, símbolo de la lucha antimperialista  de los pueblos americanos por su libertad.

En su contra debe figurar un no siempre coherente ni eficaz control estatal de la economía, lo cual ha llevado al ahogamiento de las clases medias y a las devaluaciones del bolívar que empantanan la vida diaria del venezolano. También ha sido un gobierno excesivamente personalista, lo que no siempre ha dejado ver las políticas reales y las reformas de calado que se han llevado a cabo en un país con un sistema público muy endeble. La violencia en Venezuela, extrema en muchas zonas no ha sido atajada por Chávez, si bien cabe decir que es una violencia endémica que aún perdura en gran parte de las ciudades americanas.
 Pero en la relación, sin duda lo positivo de la acción de  Chávez gana con mucho a lo negativo, y sobre todo teniendo en cuenta la situación anterior a 1998, en la cual 3/4 partes de la ciudadanía eran ajenos al estado y a sus servicios, siendo en la actualidad un país con altas tasas de alfabetización y de acceso a los servicios sanitarios, algo impensable en la época de Carlos Andrés Pérez y otros gobiernos títeres de la oligarquía y de los intereses extranjeros. El pueblo venezolano adora a Chávez, como parte de su espiritualidad y su mística, ya que él era parte de ese pueblo y no un tecnócrata o un esbirro del capital. Chávez supo conectar con la gente y su recuerdo vivirá eternamente en ellos.

Tuve la suerte de pasar un verano viajando por Venezuela en el 2007 y vi un país que estaba movilizado, que sabía de política, que reclamaba sus derechos, que leía la constitución, que debatía en cualquier foro con fundamentos. Un país que recibía a voluntarios cubanos para atender las necesidades de la población más pobre en cualquier lugar de su extenso territorio, que alfabetizaba como nunca antes se había hecho, que era informado por el propio presidente de todos sus proyectos y actuaciones, que era llevado a las urnas muchísimo más que en Europa, con una participación ciudadana envidiable.  Las desigualdades sociales eran patentes y la pobreza muy extendida por los "barrios" que rodean las ciudades, sobre todo Caracas o en la inmensidad de la bellísima tierra venezolana, un mosaico de medios naturales fabuloso. Pero en ningún caso la polarización política o la desigualdad social las ha provocado Chávez, sino que al contrario, la revolución bolivariana ha integrado a millones de personas en la vida política, en los derechos sociales, en la democracia. y ha ayudado a los olvidados de la historia, a los nadies de los que hablaba Galeano, mayoritariamente mestizos e indígenas, la mayor parte de la población. Esa es una labor inmensa, y es innegable, aunque les pese a los "escuálidos" de la derecha. El petróleo, el oro negro, había sido hasta la llegada de Chávez una riqueza de la que no se beneficiaba el pueblo, y eso cambió para siempre el país con la marea roja bolivariana y socialista. Acusan a Chávez de dar riqueza al pueblo, de comprar sus votos con recursos e inversiones. Aquí en España entregamos los recursos públicos a los banqueros y empresarios dueños de nuestros gobernantes, en nuestra versión del capitalismo de amiguetes y sobresueldos. Sobrecogedora comparación.

Hoy en día el camino hacia el socialismo del siglo XXI está garantizado por unas ideas que no mueren con el comandante Hugo Chávez, sino que están más vivas que nunca en las antaño venas abiertas de América latina. La esperanza que nos queda es que esa revolución cruce el atlántico y nos devuelva la dignidad perdida por Europa ante la barbarie neoliberal y el capitalismo asesisno.
Hasta siempre comandante Chávez.


Para conocer mejor la revolución bolivariana es necesario leer al profesor Juan Carlos Monedero, imprescindible frente a la manipulación mediática: .http://www.juancarlosmonedero.org/

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